viernes, 11 de octubre de 2024

Alma...

"Sobre el montón de escombros, sobre la desventura 
De tanta vida rota, de tanta fuerza inerte, 
Se desgranó la lluvia tenaz, nutrida y fuerte 
Como un desesperante llorar de la Natura. "

ANA MARIA VEGA RANGEL (ALMA LUZ)


Tía Alma,
la sangre llama,
es más fuerte que todo.

Alma, entre mi búsqueda de los comunes:
los cuestionamientos, laberintos;
minotauros y yo tan poco Teseo.
Tan insistente Dédalo,
tan famélico de sol.

Entre la fuerte soledad
y la constancia de las ruinas (tan romanas):
la joya del minero,
el final de la jornada,
el pico y la esmeralda;
regreso a casa, y vos.

Pienso en esas tardes tan mías,
la mocedad, el logro no resuelto.
La hoja en blanco y las ideas quilométricas.

Pienso en la pérdida y el yerro.
Todo lo que no será.
Y, Alma, soy un despilfarro.

sábado, 23 de septiembre de 2023

Regresos...

No volverás,
No existen los regresos.
Pueden ser niebla de sueños, 
vaho de alcantarilla
que se alarga en hilo a las estrellas.
 
Sombras que se extienden infinitas
son el grafito de un lápiz afilado. 
Y ese lápiz, de apellido soledad, 
que esboza los píxeles de tu cuerpo
en un recuerdo tibio y difuminado, 
se desliza en un papel de bagazo de caña,
descifra los arcanos, los desvela.

La droga del dolor inclasificable
que ahora corre en las arterias
se vuelve nicotina,
una taza de café; seis de la tarde, 
un cigarro en la tempestad. 

Llegarán los albures a su tiempo,
todo preciso y oportuno.
En el intervalo en que el agua 
al abrir un grifo toca la cerámica,
en ese mismo lapso mil amores terminan;
imperios se ahogan en arena,
Cleopatra y Genghis Khan,
el esplendor de Ozymandias.
Un atardecer en el Peloponeso
se estampa en alguna postal;
El cliché y la belleza democrática.

Lo que fue magnífico, 
ahora es una anécdota.
Y al sur, el hielo retrocede y amenaza.

miércoles, 5 de julio de 2023

Juegos...

Días pasaron. 
Tu mano y la arruga, 
espuma en tu piel;
La promesa de costas pacíficas.
El último barco tomando distancia,
abarranca en el círculo del llanto,
en lo imposible.

El aljibe y el agua no se encontrarán.
El mundo juega y, con él, el destino. 
Todo es una burla, 
guión de nene caprichoso. 
Si hay un dios, es quien juega en la calesita, 
da patadas en el aire y se agita, 
salta y salpica en los charcos,
nos gira y marea y... ¿Dónde estoy?

Si lo hermoso debe ser separado, 
entonces, que nunca se una. 

viernes, 20 de mayo de 2022

Soy...

 

Las cosas como son:
Soy oscuridad
y el azabache en la pluma del tordo.

Soy, fuí, soberbia,
El tiempo perdido y el hallazgo.
La obstinación solitaria.

Y el rocío de las flores que se escancia en tus ojos, mares, torbellinos girasol.
Manantiales de incertidumbres.

Un hombre pilota enhiesto su bicicleta.
Esconde su figura tras un manto negro
y la lluvia rebota en su capucha.

Mas alcanzo a ver su despreocupación,
su oculto reto al devenir,
dibujados en su rictus.
Y una gota toma al viento desde el vértice de su nariz,
se aferra a sus ropas traslúcida.

Somos todos un todo aislado,
La espiga que se fuga del cultivo.
Insulas vírgenes.
Pero deberás sufrir por otros,
ya que nos constituimos entre sí.

viernes, 11 de marzo de 2022

Noche en la ciudad...

Y caminamos por estas calles.
Noche en la ciudad,
todo parece tomar belleza.
Tantos pasos entre los hogares,
con las luces de los autos alargadas y naranjas.
Quizás fuera Halloween adentro nuestro
y las velas nos las soplaron antes.
Un mes cualquiera de la vida
fuimos calabazas fuera de temporada.

Sacudes tu cabeza,
como un ave bebiendo de un charco.
Alguien huye con tu bolso.
Corres detrás con tus pequeñas piernas,
cruzando la tierra media.
Qué haremos, dime pequeña mujer,
Qué haremos en la ciudad del crímen.
Y tus lágrimas se distraen en medianoche.
La gente y los andenes, y aún tan solos,
miramos el final de la calle
que ya anuncia la mañana,
pero, tal vez ya estuvimos ahí.
Quedan los pasos hacia atrás,
el horizonte al que podíamos llegar;
Pero subes a un Uber. 

La parte blanca de tus ojos en tan blanca,
Y sé que es cierto, debemos partir.

sábado, 18 de diciembre de 2021

Un bandoneón...

"Sí, hermano, como siempre con vos hasta que muera, si yo a mi bandoneón lo llevo puesto como un cacho de tango entre las venas. Y está de Dios que al dar mi último aliento, moriremos a un tiempo, mi bandoneón y yo."
Rubén Juárez

Suena un bandoneón, agudo.
La vida continua escurridiza,
como barro poco denso
entre las manos.

Astor te cucharea el corazón.
Ayer lloré con vos,
fuelle y rezongo,
tristeza en corcheas.
Ah, viejo genio,
pones par canillas en mis ojos,
melodía de barrios antiguos,
arrabales, los niños y la pelota,
mi madre sin canas,
andenes de camisas de Wally,
zapatos de tallas pequeñas,
pero propios;
escalan montañas de cal.

Sangro y sonrío;
Las cicatrices del mañana.
Hay una bicicleta con la cadena rota.
Acelero y atravieso el viento,
todo es tibio esta tarde en la ciudad.
Anochece y muchos se guardan,
es el olvido que tiembla nervioso
y toca a las puertas.

La felicidad infantil,
la infelicidad adulta;
Hundirse en arena
es en ambos casos el detonante.

martes, 19 de octubre de 2021

El amor, como elipsis...

"Gracia es un buen lugar para contemplar la luna, ¿Verdad?
Puedes leer a la luz de la luna.
Puedes leer en la terraza.
Puedes ver un rostro 
tal como lo veías cuando eras joven.
Había buena luz entonces,
lámparas de aceite y velas,
y esas pequeñas llamas que flotaban
en un corcho en aceite de oliva.
Lo que amé de mi vida pasada 
no lo he olvidado.
Lo llevo en mis vértebras.
Marianne y el niño.
Los días apacibles.
Sube por mi espina y se convierte en lágrimas.
Ruego que este recuerdo amoroso
también los alcance a ellos,
esos seres preciosos que descuidé
en mi búsqueda por aprender del mundo."
Leonard Cohen.


Bajo la sombra,
el mensaje del aroma de la lluvia
trae con él la lúcida memoria.

El resplandor que quisimos dejar atrás
y los nuevos comienzos como un sueño,
uno más irrealizable,
y todo aquel porvenir que no será.

El peligro de las cosas que se esconden,
el constante dolor de los errores
y los fuegos fatuos tan extintos.
Esto de actuar es un boleto caro,
te hastía, te agota y te cierra la garganta. 

Ciudad en agonía siempre. 
Los perros ladran,
es un lamento a toda hora
que no se puede comprender.

Solo llega a mí la herida de lo que no vendrá,
la venganza en términos de Borges.
Y el amor, como elipsis.


miércoles, 18 de agosto de 2021

Creaciones ajenas...

 Madre, la vida no está resuelta.

Busco tierra bajo las uñas,

el síntoma del alzheimer,

la píldora del sueño.

No olvidé aquellas tardes,

Maria Mercedes tan acertada.

La leo y ella ni por ahí lo sabrá. 

Quedaron en ti, 

mañanas y noches y tiempos intermedios.


Armo esto con retazos, 

un collage de la vida misma. 

Sinécdoque de ti y de esta ciudad, 

La parte en el todo, el todo en la parte.

Muto en todo, 

hasta en lo que esperan de mí. 

Me repito variando ligeros movimientos. 

Soy Borges y los espejos,

Borges y los laberintos. 

Cortázar y Cris, 

cinco veces ellos, 

y otra vez cinco,

y una última vez cinco;

el lienzo de lo imposible. 


Hemingway luchando en un maelstrom,

rema y alcanza las costas de La Habana. 

Así somos y somos el remanente, 

creaciones ajenas. 

martes, 27 de julio de 2021

Fantasmas

 El dedo roza el palo de rosa,

hace vibrar tendones de nylon. 

Todo es íntimo.

Te toco débilmente, 

como quien roza su reflejo en el espejo 

 

Soy el que hurga penas en canciones. 

Hasta el hombre que habla en público

oculta pensamientos, habla para él. 

Alguien se encuentra en la marabunta, incluso. 


Ese dedo también hace barrenas con tu cabello,

 espirales y agujeros negros.

Y fue, en ese momento tímido, 

el dedo que señala enhiesto

en el cielo de la capilla sixtina. 

Miguel Ángel y La creación de Adán, 

lo eterno y lo divino.

Los rostros cotidianos que miran hacia arriba.


Algo de tu olor es el fantasma 

del vapor de lluvia en el asfalto. 

La melancolía debe tener ese aroma

y ese gusto, de ninguna otra cosa diferente,

de pasos y de caucho desgastado, 

del aceite que se apresura por un sumidero,

de los lunes y el final de los domingos.


Me pregunto si alguien más ve esto. 

En tanto, apoyo mi nariz contra un cristal.


He dicho. 


sábado, 10 de abril de 2021

"Panóptico del vacío""

Y el vuelo que has de tomar,
alegoría de distancia.
Bebida energizante,
el néctar de tu alma
siempre vuelve sobre labios.

Aquel hormigueo eras vos,
la pesadumbre y la escisión.
Oh, amor, días que no pasan ya,
y que pasaron los importantes.
Pero,
hay algo que quisimos nunca dejar ir, 
mutarlo en fénix.

Aquí quedo:
cuerpo horizontal,
anticipo de muertes.
Tardes cromadas y
cielos cromáticos;
el olor húmedo a lluvia.

Y cuándo has de volver,
si ya enterrada la premonición,
todo queda, pero eso que queda es quietud,
hastío, desgarros de tiempo;
y el juego de adivinarte.

Te observo todo el tiempo,
como el vigía de un panóptico.
Pero el edificio siempre está vacío,
tan vacío.

lunes, 1 de marzo de 2021

Tatuajes...

Tuve la oportunidad de acceder a aquel regalo. Era una tarde templada y un niño de 16 años perdía la cordura; aunque ganaba algo: esa cierta sensibilidad, la particularidad de entender y percibir algo extra en las cosas.  El descubrir del arte y la hermosura del sonidos, las letras, las imágenes. Ya sea dicho, la idealización de un daño cerebral. 

He desaprovechado tanto, alejado a tantos. A veces cansa este constante recoger de pasos. El empujar sin conciencia a la gente fuera de mi camino. Ahora, nada ni nadie importa tanto. Nada que no sea que nada ni nadie importa tanto, el tormento residual. Y las cavilaciones, estables, pálpitos permanentes, quemaduras por una persona para quien no existo. 

Pienso en los yerros, en la juventud que se extravía y esto toma aceleración, como la piel que se despega de la carne y de los huesos, así, con los años las expectativas van aflojando. Y pienso en retornar a la familia, quizás sea miedo a tanto día vacío, o la madurez que desea alivio y busca redención.

La certidumbre de nunca olvidarte y nada más, es mi llama. En estos límites de mi realidad, se olvidan las leyes de la física y del tiempo aplicadas al amor. Escribo con un dolor que nunca pasa, que nunca pasará, ya lo han dicho los años.

Te llevo tatuada.

martes, 9 de febrero de 2021

Extranjero...

En poco, la ciudad oscurece.
Recuerdos de tu desnudez.
Poros se abren.
Nuestras piernas: nudos marineros,
contrastes de teclas de piano,
dedos haciendo bucles en tu cabello
como gaviotas en barrenas.
Despertares.
Verte de medio lado,
sin abrigo y natural.
Calma de los sábados,
un imán de nostalgia;
Conciencia absoluta de la soledad.
Resbalar para no levantarse.
Tu adiós, una charca de lluvia
en la que ningún niño quiere jugar.
Fumar hierbas dos días por semana.
Vasos de ron lejos en la playa:
en ellos se cierran dedos tan adultos,
en fantasmas de los tuyos tan jóvenes.
Todo lo contrario a una celebración.
Nada sucede aquí,
ni arena, ni fuegos artificiales.

Y ahora,
las luces de neón pierden su color.
Aquí que soy extranjero.

martes, 19 de enero de 2021

Enero 19...

Y entre la crueldad:
Autopistas recorridas,
luces alargadas, rubíes;
El llanto de un hombre
que gatea aun la eventualidad.

Si eres quien eras siempre,
y yo soy el de ayer, igual,
que piensa que la gente cambia.
Para qué venís con tus disfraces
y tu pradera de diez conejos.

Tan verde era todo este paisaje,
Tan evidentemente no real.

miércoles, 4 de noviembre de 2020

A usted que se fue...

Ayer murió mí abuelo, no lo conocí. 
No me refiero al pasado lejano,
o a una muerte metafórica.
Hablo del ayer inmediato,
murió ayer.

Mi madre me ha enviado una foto,
dice que era igual a mi padre y a mí;
Qué novedad. 
La foto no la quise ver.
Sería igual a ver la imagen de un desconocido en la prensa.

A usted, que murió ayer,
y que sea más importante ese hecho
que los obituarios anónimos, páginas grises:
No será posible conocer el tono de su voz
O el secreto que esconden sus gestos, 
sus ojos, las arrugas de su frente.

Usted, que es un usted y no un vos,
nunca me dará por primera vez un regalo de cumpleaños,
un beso en la cabeza.
una anécdota aburrida.
No le dará consejos al niño que fui,
ni al mal adulto que soy.
No sabré ya, 
si prefiere el alcohol oscuro o el claro, 
los días fríos o el verano,
la música seria o la ligera.
¿Era usted una buena persona?
¿Quién era usted?
¿De dónde vengo?

Quisiera saber
si usted le habló a su padre,
o no, como mi padre a usted.
Como yo a mi padre;
El gen del fracaso paternal.

Lo trato de usted , 
con la poca intimidad que puedan tener dos extraños.
Y no logro evitar cierto dejo de tristeza,
la melancolía por una realidad alterna,
los tiempos que pudieron ser.

lunes, 26 de octubre de 2020

Y otras plagas...

Pero yo te miraba del otro lado de la ventana y vos apartabas la cara como en pugna con el viento. Amor de un futuro improbable, si entendieras todo lo que perdemos-perderemos, (que no digo "podríamos perder", ante tu claridad), los abrazos y la mutua admiración, el despertar descobijados y el café de la noche pasada; la alacena colmada de panes viejos, los acuerdos para hacer pereza y nada más.

Mas vos seguís guiada por esa especie de fuerza gravitacional que te aleja la mirada. Y yo, que tan solo me siento, pero tanto y me refiero a la soledad en su dimensión completa y en todo lo que abarca esa palabra, no me restan palabras ni ánimos para sobrellevar un día con normalidad. En todo caso, qué vendría a ser la normalidad.

Pasas trayendo el aroma a Cali, a ciudad ajada y criminal, mirador de Belalcázar, recuerdo número uno: el sabor de la memoria, el gusto de las magdalenas recién horneadas y del aire de los pueblos de clima frío. Recuerdo dos: las cometas en agosto, como que el viento se esconde once meses en este lugar.

Continuación de nuestros paseos.

En esta burbuja seguimos entre cruces fortuitos. Acá que nos pagan por dejar el alma, me agota la mentira persistente en la que dicto: no me importas. Debí decirte: pocas veces quise igual, estuve con el estómago vacío y ahora lleno de insectos, mantis religiosas, langostas y otras plagas.

Un encuentro más, algún pasillo, el advenimiento de la muerte. No saber nada ya. Un Alzheimer prematuro y a convenir.

Desconocer si amar o escapar de estar solo. Querer huir de aquí, de todo. Este hastío no se marcha con dormir, ni con siestas rápidas, alcohol o cigarrillos. El deseo es vivir en escenas de películas: saltando entre lo importante.

Todo se ha aferrado a mí.

miércoles, 14 de octubre de 2020

"Filosofía barata y zapatos de goma"

Removiendo el polvo de la habitación.
Situación de abandono,
cubil de anacoreta.
Encuentro tus botas tan gastadas,
aquellas con que caminábamos
siendo un solo ser.
Una proyección, un plan.
el juego de ser arquitectos.
Dos, tres lágrimas, diez,
sobre el cuero gastado y seco.
Lluvia en los kilómetros no recorridos.
Todo en su sitio y al fondo del armario.
Como en la vida.

lunes, 12 de octubre de 2020

Perspectivas

Extrañar el resplandor del amor.
Corte, toma 34.
Plano contrapicado;
Colores cálidos
y la melancolía de las luces de neón.

Anhelar el pasado y el futuro por igual.

Raíces que toman profundidad
y que se consumen en vacíos.
Y, para esta escena,
dos amantes se besan.
Contraluz, siluetas en sincronía,
sombras que desconocen
la inevitable luz .

Adultos que sueñan con columpios
y se piensan de rodillas en cajas de arena.
Bocas llenas de azúcar,
nubes artificiales que importaban.

domingo, 16 de agosto de 2020

Hombre...

Hay un perro en el balcón, mirada melancólica.
Espera al hombre que va, hombre que no vuelve.
Hombre en encierro.
Hombre sin fe.

El perro corre, él arrastra sus pies.
Hombre que espera al fin, el fin.
Hombre que aguanta por él.
Hombre mira al sudoeste,
busca en la espiga el reflejo del sol naciente;
relámpagos de un universo novel.

Somos aquí, tras acero y esmalte blanco:
agua tibia, 
lluvia que resbala en los balaustres del balcón;
Hojas de cerezo en un filme japonés,
siempre cayendo.

Somos los cuestionamientos de siempre.
El pozo y el péndulo.
El resplandor.


sábado, 29 de febrero de 2020

Tatacoa...

Tatacoa.
Hacíamos fuego como un par de ancestros,
el hombre primigenio descubriendo la luz.

Segregué los trozos Picasso de tu rostro;
representado siempre distinto:
formación de claridad y sombra.

Adoquines húmedos huelen a ciudad.
Y vos estás perdida en ella, y yo.
Caminando, y en el relente nocturno,
la apegada nostalgia.

Tanto cariño al dolor.

En un cafetín , Buenos Aires, 2019.
Mollizna leve
impregnando el pastel de una vieja fachada.
Atardece y los toros tocan ahí rainy jazz.

Podríamos ser su público.
Pero es todo sueño,
la ausencia que no parte.
Aromas a maderos y flores
de una espalda recostada en un árbol.
El ayer.

En el Ángelus,
arrebol de horizonte.
Pizarras y maestros.
Las horas largas y anheladas.

Si debemos volver a vivir,
al menos que cambiemos de planeta.


martes, 10 de septiembre de 2019

Realidades...

Qué triste es encontrar la realidad falsa,
la amistad que parecía y no lo es.
La soledad del techo que cubría dos
y ahora a uno,
El ulular del viento entre los surcos de ese vacío pliegue de la sábana sobrante.
Y entender, descubrir, el pie que ya no se entrelaza con el calor de uno ajeno.
Echarse culpas. Sos vos, soy yo.
Qué importa, si lo que pasó es inmutable.
Pero somos lo que fuimos.
Y seremos lo que fuimos.

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"Sobre el montón de escombros, sobre la desventura  De tanta vida rota, de tanta fuerza inerte,  Se desgranó la lluvia tenaz, nutrida...

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