domingo, 24 de mayo de 2015

Vida atras

Quedas calma,
sonríes a la toma oblicua de una Polaroid.
Entonces, amnistía para tu vida,
el sentimiento vertical en dirección
del pulgar de buena suerte.

Queda entonces el verde aceitado del huerto,
interfecto de ciudad.

Vida atrás, cesan los oprobios y las luchas.
Tal vez hoy, sí,
empecemos a elevarnos
como globos de luz en el lente de una cámara.

Pero y sin embargo o quizás,
seamos las flores y su savia. 

Tal vez no marchitemos más.

martes, 17 de marzo de 2015

Queda por decir...

Se arrastra entre lo sagrado, blasona que puede morder y herir pero se esconde en cada gaveta. Amén de ello, podríamos entender la nostalgia como el hecho particular y aislado compuesto de briznas de “hubiera podido” o de intentos y persistencias; esa mariquita que hace barrenas en el hipotálamo los minutos antes de dormir.  Salta del cajón la lagrima de la oportunidad perdida, del París que nunca llega, de la noche estrellada obnubilada por el bombillo solitario de cada habitación. El citano y el zutano tampoco lo logran, consuelo apenas. A lograr, amanecer en una cama extranjera y no sentir el deseo imperioso del regreso, propósito en toda arista de cada existencia, el volver al amor, a la infancia, al helado de chicle, al mohín de nausea al apio, a la fé; a la época brillante en que el sueño se gestaba, no ésta, en que el cajón ya tiene su tapa y sus puntillas.

viernes, 30 de enero de 2015

Uno más...

Empezaba su viaje, 
un punto exiguo,
un plano que se extingue.
El sonido del aire al crear el puño;
la sangre, el amor, la huida, 
la vida fácil.

Empezaba como sin edad,
dibujando pirámides sobre el viento,
tempestades en su perpetuidad.
Se caían pronto con el polvo, 
el amor, los cuerpos, la luna fácil.

Los trenes, 
el ronco del metal a través de destinos. 
Al almidón en el corazón 
le llaman resignarse.
Y tú azul, bebé de saturno, 
pensando en darle al mundo
los anillos de tus años 
como edades de secuoyas,
como el paso que se traza
vertiginoso ante la posibilidad de...
Oír el silencio esparcido 
en una fecha flexible y existir.
En tu ocaso buscás un nido, 
un icosaedro, una cárcel, 
unos párpados...

Siembras palabras de pudín de chocolate,
de oídos esponjosos. 
Ya ves, vos empezás donde yo termino.

Acá, solo quedan fantasmas,
soles callejeros cantando al tiempo. 
Ya sin la palabra y la escritura...
tal vez ya no soy este día,
ese pensamiento que crece en la memoria.

Ya ves, acá no quedan la misiva, 
el poema, la prosa, la novela...
...la voz en la cabeza.

Con Ibeth

viernes, 19 de diciembre de 2014

Tanto dolor...

Quería escribir:
Pequeña ciudad fantasma,
Margaritas en vistas de aceite.
Panteón de reflexiones y robos,
Y asesinos de sangre y oficina.

Quería escribir.
Actividad olvidada en algún occipital,
Hemisferio, lóbulo licuado.

Aquí estoy, en mundo decadente,
Viéndolos esconder su tristeza de patio de infancia,
Orgullo de embozos.
Yo, que cobre los cheques de esta no vida,
te encuentro nocturnal como el termal que alivia.

Y siempre el crepusculo,
Como aquel portada de Cortazar.

Las raíces crecen en el espacio de piel y uña,
El caramelo sempiterno de tus ojos.

Quería escribir:
The life is over.
Por qué tanta mierda,
Tanta excrecencia.
Tanto miedo y tanto rencor.

Tanto dolor.

viernes, 21 de noviembre de 2014

Una vida...

Sí sabias que caigo viejo,
entre brazos vetustos.
Estaban encogidas las ideas,
lívidas, pálidas, cerúleas;
hoja de papel periódico,
el tul en su falda de quince años.

Sí sabias de la vida marchitada.
El final inevitable.
El momento trashumante,
la pestaña que se curva con la noche.

Te perseguí.
Era un campo de lavanda
en un sueño acuoso;
Entre tanto aceite te encontré.

Y supe estar con los pies muy en la tierra,
El único saber no deseado.
Porque pierdo entre labios
y entre ojos mares estupendos,
costas inefables y arena en vidrio.

Sí sabias de los trozos de un recuerdo libertario.

lunes, 6 de octubre de 2014

Uno para intentar volver...


Si te resignas,
el bagazo azabache de caña no es un temporal para bailar
y cae sin gracia como desecho en la carretera,
mineral en ceniza, fruto del olvido; queda yeso,
pellejo de animal, membrillo astringente,
artefacto de vida, como la soledad.

Ya no deseas paladear el roció de un aspersor,
solo dejar que el tiempo se desmenuce como sucede.
Ser biodegradable; las tardes sedimentan tus senos.

Amor de peleas perennes, adioses,
saltos de puentes sin cabezas quebradas.
Si pudiéramos cromar el estar cotidiano,
quemar las raíces que brotan entre las heridas,
endulzar los besos,
entender que es inexorable el hartazgo,
que todo se agota.

Entonces, estaba el octavo piso,
un horizonte extenso de apertura esmeralda
y cada ojo enfocando, obturando,
congelando las hojas de cuchilla de guadua
atravesadas por el alfanje de agua en cafeína.

Y si uno pudiera arrojarse y entregarlo todo, fulminarse para nacer.

miércoles, 13 de agosto de 2014

Vos...

Si no escribo es por vos.
Sos el amor en verde cicuta,
la lámpara sobre el pino
de una mesa de estudio.

Si no escribo te diré:
Caminar en la costanera.
Cartagena,
mil novecientos noventa y nueve,
un inocente niño se masturba;
pero feliz.

Bastaría culpar a la ciudad hueca,
a los padres, a los miedos,
al transporte público.
Podría acusar al trabajo,
a los autómatas,
a las camisas de cuadros,
al cielo urbano sin salpicar.

Pero si no escribo es por vos,
pues alejas los fantasmas,
acuchillas la tristeza.

miércoles, 2 de julio de 2014

Un don perdido - Un sueño

Hoy que muere el fuego, la llave,
la letra y la poesía.
Raza mía, piel maní.
Hoy que ya no sos. 

Hoy que ya son dos meses sin escribir,
por el don perdido,
por un dios que arrebata,
por el badil inservible.
Brindar, esta noche clara de Martini
por el dolor de la querida melancolía.
La daga en la aorta,
el cartílago de mantequilla.
Poder regresar y encontrarse
en servilletas, en el pintarrajo
de portadas de cuaderno, 
en el cieno en la rodilla.

Como el niño cándido en
tierras que esputan sangre.
Y sus manos han de crear sangre.

Estabas recostada contra la pared, entre las espinas de las pesadillas y las gomas del sueño. La pintura era roja y contrastaba con tu tez pálida, como sangre en la nieve, o como nieve en la sangre. De todas formas así de hermoso, así de trágico también tu semblante. Un cerebro calinoso te traza exacta, un salto en la memoria, una instantánea que se revela entre visos cromados. Por qué tan preocupada mi flecha en el esternón, mi mariposa ahogada en el estómago, mi primero de enero, mi treinta uno de diciembre si despiertas a mi flanco. Sara, huequito en mi queso-vida; si uno pudiera elegir no despertar y vivir en la casa onírica, sembrar amapolas y geranios y alguna vez orquídeas, establecerse y no envejecer, contemplar el movimiento de las estrellas en el porche (que tendría que ser uno de esos de columnas de madera que aparecen en las granjas de los trigales en las películas), callar. Entonces deshacerse de los que no pueden parar de hablar, los que quieren resaltar, ser relámpagos, porque no vale más hablar así no exista aporte, no importa que lo afirmen los psicólogos; hay en el introvertido una belleza reservada y un don de sentir, de transformar e impulsar. Sara camina entonces por un pasillo en blanco y negro, lleva un vestido de cuero azabache con encaje en la espalda, se aleja. La encuentro en un rincón arrancando las capas de pintura vieja de las paredes y entonces el cuadro ahora es el de una fotografía en una habitación de Chernóbil. Has salido a una piscina y te has lanzado, entonces en un momento irreal ha emergido del agua un cocodrilo y te ha tragado entera. Fin del sueño. Despierto con la molestia de ver tus pies desaparecer en un hocico.

lunes, 5 de mayo de 2014

Destruir...

Tu y yo que creamos y destruimos vida,
la galera rompiendo suave el temor,
es mayo en el gregoriano. Entonces,
sueñas suave como gavia al soplo, y
la espuma tenue, la nata que nos une,
mirar hacia atrás parecía tan abyecto.

Amor, hoy que no queda la poesía,
o que nos queda la poesía
y estamos aquí, parados y estancados
por la realidad basta;
Entonces continuar,
lamerte las orejas,
escarbar en tu cabeza,
encontrar el viaje perdido,
asesinar al cerebro que nos asesinó.

Sentir el día fenecer con el abrazo.

sábado, 12 de abril de 2014

Otro Capitulo...

Las nubes son rojas ante los rayos de sol, las imagino quemándose entre llamas azules como algodones que hacen combustión bajo el lente de una lupa. Juego como un niño a descubrir dragones entre las motas y las curvas. Mi brazo está dormido de tanto pensar apoyado sobre él, lo extiendo y abro y cierro las articulaciones de las manos para que la sangre fluya, pienso en las arrugas del vestido de Sara, en su mirada ingenua al ventilador que gira en el techo, ella lo observa hace horas acostada en el piso. Fuma y las estelas blancas de humo suben y se dispersan entre las aspas. Los dos somos tristes, los dos silentes, ambos felices y bipolares, de arriba a abajo como un electrocardiograma. Somos seres de luz; dos ángeles de tez dorada atrapados en el pantano. Somos mascaras entrelazadas; disfraces que amanecen, sandalias desgastadas.

Excelente pedacito de cielo claro, sueño con darte besos de café y tabaco, con arrancarte ese Lucky Strike de los labios y morderlos, desprenderles la piel superior hasta que se tiñan de un carmín profundo, guardar los pellejitos en mi cartera entre dos laminas plásticas para recordar tu boca anisada cuando se me antoje, tu lengua pasándome aguardiente de anís, o eran babas, en todo caso embriagan, qué cosa más tierna. Me antojo de tu paladar pastoso, de las venas azules y delgadas que se trazan debajo de la blancura de tu rostro, de tus dedos desfigurados por los trabajos manuales, que saben explorar con aprehensión los puntos que hacen subir el iris de cada ojo, hasta que quedan ocultos por la piel exigua de los párpados.

jueves, 13 de marzo de 2014

Naturaleza...

Esta naturaleza se deshace como masmelos en fuego de granja, como vapor en pulmón, el humo evaporado en las charcas  de la ciudad a la hora de la siesta. Dime que podemos colarnos en el cedazo del sueño sobre lo cotidiano. Que podemos moldear en barro como ánfora la insatisfacción, los días que no llegan, la vida que no era, lo que es pero no quieres que sea.

Estaban al dormir los tornasoles del manto extendido en el horizonte, los alhelíes en flor, en botones, la noche en flor, dolor de presionar las palmas en la ventana al lamer las gotas del otro lado del cristal y verte diáfano, a toda resolución, como un sueño en detalle y leve y, jardines y efigies en él;  pequeños habitantes y clones segregados en los estuarios que nunca veras. Pues te quedas río.

Colmaba el lagrimal aquel evento brutal de poner el pie sobre la loza fría a las cuatro de la mañana. Era un día de semana.

lunes, 24 de febrero de 2014

Atras...

Desear volver,
destapar la alforja,
subyugar las penas,
teñir el agua de arte,
tañer el arte acuarela.

Ondas….
…Concéntricas.
Retornar al círculo prístino.

Sentir el caudal de tu arteria,
tu arritmia cardíaca,
tus caminos rotos,
tu Infancia pesada.
Llantos rodados
por carriles de rostros.

Desear volver.
Tú también amabas
un nuevo comienzo,
yo también te amo,
me amo antes incluso.
Volver un cron y hacerlo bien.
Obligarnos pues no
sonríe otro camino,
al giro de la clepsidra,
a la aguja hacia la izquierda,
al semáforo hacia el cenit.

Dolor perfumado, dolor de mirra.
El terminal nervioso estimulado
es una pluma que se alza.

martes, 18 de febrero de 2014

Amor después de tantos placeres...

Leías y el escritorio sostenía Amor 77 de Cortázar. Entonces estaban las almendras con su sabor neutro, las al-neutras, las abejas, los sabores, los exiguos zumbidos de una mañana trasnochada. Todo en la amalgama de tu saliva. Corriste el velo, algunos días entendimos que podíamos aburrirnos de nosotros mismos, que la poesía no es tan bella cuando la atropella la realidad, que la ciudad es inmutable, inexorable titán de cemento que te deja cicatrices. Te deshiciste como los jirones de la camisa de un vagabundo, entonces  también me escurrí hasta las rodillas. Una tarde, una tarde de esas verdes acuarelas de pinturas hermosas, de esas aceitosas pudimos abordar un tren y cambiarlo todo, mas llego la cobardía a arrebatarnos el tiquete. Ahora solo nos quedan las legañas en reemplazo de la nieve de una calle de Múnich; juro entonces que te recordé una mañana de plenilunio en la que caminaba y te hojeaba entre las frases de After Such Pleasures. Suenan los frenos de aire en la distancia, heraldos de la muerte.

lunes, 3 de febrero de 2014

Jugando...

Entonces te encontré en las calles viejas de Cali, en los paisajes, en los pasajes, en las callecitas de cal de la Merced. Dos de la tarde. El día llora, el sol se derrama, el sol fabrica pecas, las nubes se evaporan. Yo te caí como el roció al clavel, la primavera termina en Cali; en Cali nunca hubo estaciones pero aun así termina, termina al terminarnos, las hojas fenecen en los adoquines de la Merced. Polvo de ladrillo para fabricar drogas, ahí quedaron nuestras huellas, nuestros pasos son aspirados por fosas nasales, como remembranzas que vuelan por conductos viscosos devoradores de recuerdos refugiados en la noche. Diez de la noche. Como si la hermosura pudiera evitarse, en tu rostro, en tus ojos ámbar, tus iris que atrapan zancudos prehistóricos, tu mirada que inyecta sangre, líquido vital de mi tiempo en la tierra, en tu rostro que es los murales de la Merced. Una de la mañana y caminas por los parques verdes y grises, el cerebro que entiende que no se puede.

sábado, 18 de enero de 2014

Ultimo...

Por qué será que la vida es una mierdita.
Una pequeña, brillante, fragante,
Una ocre, esponjosa, pastosa.
Por qué será que nos gusta ungirnos,
Meter las uñas y los pies,
Y luego un día está en tu cuello.

Por qué una mierdita.
No existe un dios entre los
Terrones azucarados del cielo,
O es un dios mosca.

Por qué te tenías que ir,
Como una mosca se aleja del fiemo.
En ese símil tú eres la mosca.

Por qué la vida es una maravilla,
Por qué el aura del universo
Chorrea tras mi ventana colores sangre,
Que son inútiles en soledad.

Para qué todas las dádivas,
Las luces rojas de stop tras la mollizna,
Los matices de las libélulas;
Caballitos del diablo
En fotogramas de mi infancia.

Para qué la carne de los labios,
Para qué toda esta rabia esclava.

Para qué todos los regalos si no estás.

sábado, 21 de diciembre de 2013

Take a sad song and make it better...


Soy un cántaro vacío o quebrado,
la tristeza es furiosa conmigo;
pero ahora es un forastero
en una ciudad metálica
que se llama resignación.
El bosque se ha replegado
y el sol que funde las pupilas se desfigura
entre las sombras de la Torre de Cali.

Creo que han muerto los que necesitaban los rayos UV.
Las orquídeas de vainilla desnudas y errantes
ya no crecen en la ciudad / ya no crecen.
Si pudiéramos comerlas, si nos rebasara
el deseo para guarnecer la amargura.

Como las flores de mi cornisa, nunca está quieto mi olvido,
sacude mi cama / me tira los libros tanta cama / tantos libros,
tanta mollizna en el pelo me envilece, me confunde, los pasos incipientes,
la primera gota de lluvia rasgando el algodón en el cielo,
derramada en la punta de una nariz.

Tú me pedias un poema que termine con
“las flores que nos nacen en la boca / la palabra”.

Como si algo pudiese brotar en/de la ciudad.


Escrito con: http://gritosdetintaypapel.blogspot.com/

jueves, 7 de noviembre de 2013

...de dos

J: Qué si te vi expirando en el telón del anochecer.

I: -Carita de sorpresa-

J: Tras las gotas de lluvia
    para renunciar o volver,
    volver,
    volver…

I: “y luego colorear la vida de un ámbar profundo”.

J: Como si se pudiera rescatar el ADN de los días,
    de la cerveza, de la alegría que no existió,
    de la tristeza tan impoluta y presente,
    tan prístina, como la sangre en el oído;
    creo que fue porque la realidad nos estalló de perfil.

I “Entonces de bohemia,
    de lo fatuo de los días”.

J: ¿Qué si decidí renunciar? Hecho inexorable,
     acción atroz, escena ineluctable pero necesaria.
     Te vi nacer entre la nieve de las coliflores.

I: “lo concluyente de las despedidas siempre ha sido el ciego exilio,
      lo fatuo / la bohemia / el sonido que se apila,
     Julián halla el desencanto / no sabe quién es,
     sueña espectáculos de muerte / lúdica seriedad,
     dicha ilegal / donde yo escribo un silencio,
     renuncias es verdad / vuelves / la cosa es hacer nacer tristeza y calle.
    Te vas porque escribir no hace bien”.

J: Y....qué si decidí que no se puede/debe regresar.



I, escrito por http://gritosdetintaypapel.blogspot.com

jueves, 31 de octubre de 2013

Elevarse...

Se pasó tejiendo tanto la vida que tejió una jaula; la verdad, debió pensarlo menos, tenía el alma herida por la meditación. Todo lo que perdió, los otoños entre los álamos de hojas color albor, las cortadas al afeitarse sin prudencia, el picor del pasto mojado; nada volvería, ni el naranja ni el rojo ni el verde. En cambio, saboreó el acero de cada barrote para echarle más sal a sus días. ¿Puede alguien exhumar el sabor de la lluvia o tan solo guarnecerse? Cómo te adoro entre remembranzas, navegando tu silueta entre una manta eléctrica y los gritos en el hotel donde todos sabían nuestros nombres, y Martha con su ropa empapada escurriendo en el filo de la piscina dos lustros atrás y, el columpio vacilando de la tierra al cenit.

Como si la vida pudiera elevarse. 

domingo, 6 de octubre de 2013

Everything is broken...

Si volviera a nacer trataría de no aburrirlos con tanta melancolía, extrema, atiborrada, cansina. Escribiría aunque sea una cosa feliz en este blog.

Escucho a Dylan y suena bien, es de esos días en que el paisaje a través de la vista parece la toma de una película indie y el aire se ve granulado; y Dylan suena bien, es de esos días. Con los años me pregunto si Capote en realidad perseguía un objetivo de simplicidad o tan solo estableció una excusa bucólica a su hartazgo hacia la belleza, a la imposibilidad que se siembra con los años de crearla. Son las siete de la noche y afuera ruge el motor diesel de un bus rojo, dos tallos de un árbol enjuto se menean con el viento, “Streets are filled with broken hearts, broken words never meant to be spoken, everything is broken”. Las letras están rotas y la edad. El miedo esta desmoronado porque cesa ante la resignación. Estoy roto y mis manos ya se pintan viejas, entonces, no paro de dictarme apologías, de pedirme disculpas, de decirte joder niña blanca de ojos jarabe cuando te vi en la librería el tiempo obtuvo su valor su oro y eras una pequeña crisálida quebrándose en las ramas de la ciudad nocturna colmada de granizados de café y desayunos con pandebonos y piernas desnudas con una falda sin medias para mostrar las venas glaucas como una luz que te da permiso a transitarlas.

Y el fusil en los oídos: “everything is broken”.

lunes, 23 de septiembre de 2013

La espuma en las orillas...

Yo que soy un cóndor de alto vuelo,
zopilote de alas heridas.
Un ave de matices surtidos.

Roble astillado como esmalte dental
que ha recibido suficiente vitamina C.

Yo, que te vi saltar entre demonios
y levantarte mujer; culmen  de otoño,
dije de amatista, de color de labio.

Cada instante en su relicario.
La espuma en las orillas
hace unas barridas de agujas
se disipo como senda de nahuel.

Eres el corazón que sangra entre los dedos,
la fe, la fe deshojada, la fe en estaciones,
el mar estupefacto, la arena dorada,
los granos bruñidos; peldaño
de una vida que fui dormido.

Yo, que ya agoté la vida tras el burato de Morfeo.

jueves, 5 de septiembre de 2013

Out of Pasión...

Cómo te extraño,
Claro llanto de una madrugada febril,
El olor a palo de rosa y aceite de limón.

Cómo los extraño,
Pensamientos de servilleta,
De portadas de cuaderno.

La vida tiene su guillotina final.
Nos queda el canto de papel,
Tus maravillosos senos,
El brillo de las calles engrasadas,

Cómo las extraño,
Lagrimas amigas,
El sabor del mar en la lengua.

Y si se pudiera soñar,
Quemando a la irremediable realidad,
Ser mezquino con los días de trabajo.
Olvidar que todo se olvida, toda se acaba.

Mas todo se acaba, todo se agota.
Todo se olvida y yo ya olvide hacer esto, y a mí.

O es que acaso no quedó claro en las diecinueve líneas previas.
Out of pasión.
Perdon.

miércoles, 7 de agosto de 2013

Agosto...

La voz agitada, entrecortada, un bemol o un sostenido, la vida se balancea entre ellos dos pero nunca en una nota central, y todo lo que aprendimos de la música argentina; las grandes historias no solo estaban en las letras de las canciones o en los guiones bien estructurados para mentir. El sabor del aguardiente que quema la faringe o las neuronas, los “adiós”, existe con seguridad un día en que llega el declive y recuerdas con quietud colorida los días tiernos y templados del pasado, de la fe sempiterna. A vece recorro los andenes y miro el suelo y miro mis pies y miro los niños en los semáforos con los parpados empolvados y sus caritas tristes de puta vida y me alegro de mi fortuna o me entristezco de su desgracia. En el ínterin, estoy mirando el techo tendido sobre la cama esperando la coloratura de los días. Somos estas figuras delicadas de celofán agujereado, es agosto y vuelan los papalotes, vuelan las caricias, vuela tu azul sobre el azul del cielo, vuela la calesita girando entre las nubes y es los caballos de Helios hartando algodón de nimbos, y vuela la alegría quizás y ojala como un boomerang.  

lunes, 15 de julio de 2013

Esperando el bus...

Y si te hubiera dicho que la vida se trataba de arrojarse
de aquel taxi en movimiento en las horas del maitines,
quizás no me hubieras creído. O tal vez era demasiada cuita;
el sabor a leche agria que sobraba en nuestros días.

Por aquellas fechas marcadas en el calendario,
todavía mis ojos disfrutaban con las hadas,
y mis oídos captaban las pequeñas arañas
que cuelgan de los semáforos diseñando destellos roji-verdes.

Entiendo con certeza pura que el carisma de la inspiración
perece con el trajín de la mente.
Sin embargo, la tristeza no se apea.

Yo quería explorar mundos lejanos; pero aquí estoy, esperando el bus.

miércoles, 3 de julio de 2013

Solo un rastro...

Allá arriba, entre las horas de oficina, un cerebro calinoso.
No esperen al viejo del espejo. Nunca más.
Solo a un rastro, a una silueta dilatada;
como tela negra desgarrada en el cemento.

A través de las costillas una lanza de tristeza.
Hubo un día en que soñamos un blasón;
estábamos los dos en el corazón de una manzana
y al abrir las vistas nos inundó el aire y el óxido.

Hubo un día en que soñamos un emblema;
Y era acerca de nuestro hogar pordiosero.
Estaba yo, de rodillas sobre los ladrillos,
con las manos en el marco de cedro de la chimenea.
Intentando exhumar las sombras.
Bordando un león que ya caía derrotado.

viernes, 14 de junio de 2013

Como viendo a través del agua...


Tengo el recuerdo en carbón de algunos días pardos,
de las frases en las servilletas,
del papel frágil doblándose en las manos.

Recuerdo el lunar sobre tu labio,
una primavera estallando,
un invierno que llegó para quedarse.

Eran las siete de la noche cuando el cuaderno se abrió por primera vez,
y me abandone, y creo que los deje a todos atrás.

Recuerdo los balcones blancos de queso crema,
los caminos de guadua; y como se ve a través del agua, que era feliz.

jueves, 16 de mayo de 2013

Pequeña mansedumbre o cómo aceptar la vida a los 27...

Resignarse. Amar, soñar, odiar.
Ser polvo para no llegar a ello.
Darse cuenta de que la vida es así:
uniforme, áspera, lisérgica;
Un mosaico en vidrio de iglesia,
Un vivaz cuadro pop art.

Que los sueños no valen un ardite,
y pasas la mitad de tu vida asumiendo que lo eres
pero no lo eres, que lo podes, pero ahora la realidad.

Ella estaba clara a través de la lente,
era una Polaroid o una Genius barata.
Ahí, entre los pixeles brillaba la dentina;
Era su sonrisa, el rosa, de vuelta a antaño.

¿Y si la vi el día que olvidé escribir?

martes, 16 de abril de 2013

Decirte...

Quiero decirte que sí,
que tengo miedo a la vida.
Temo recorrer el resto de mis días así,
Siendo un esclavo y un actor;
Siendo un mimo entre cristales.

Quiero decirte que últimamente escribo prosa, porque ya, ya no se me ocurren grandes poemas, y todas esas frases sueltas y casi bellas que cavilaba se desvanecieron con la inercia y la resignación. Por eso estas palabras despojadas.

Quiero decirte que estoy asustado.
Los días son una línea blanca
en un lienzo oscuro,
que no se agrisa
ni cambia de trazado.

viernes, 12 de abril de 2013

Memorias...

Soñé que éramos madejas entrelazadas en el efluvio nocturno. ¿Recuerdas cuando soñaba? Eran las cuatro de la tarde de un miércoles de esos habituales y la mesa de madera tenia encima un pocillo con figuras de chocolate. Creo que te dije que te desnudaras porque en ese tiempo todavía las cosas conservaban el sentido. ¿Te acuerdas cuando soñaba? Tal vez fue solo la imaginación, suave y cierta, y podía sentir el velamen de mis horas ensanchándose entre el cielo azur; los pies tan etéreos en la espuma de las aspiraciones. Me reconstruyo en los parques de mi infancia, veo un niño famélico corriendo sobre el pasto alfombrado, deseoso de tener las rodillas carmín. 

Recuerdo que aquel niño tenía una sonrisa. Por otro lado, no recuerdo a la sonrisa en sí.

domingo, 7 de abril de 2013

Bifurcaciones...

 Y recordé entonces aquella tribulación de la melancolía de Ozymandias, como si la galerna borrara todo rastro de nuestro sablón. Que somos como un Martini: presos, semitransparentes; entre las paredes de cristal que contienen toda nuestra furia, todos nuestros arrebatos, nuestra pasión olvidada. Y uno trata de recordar los amaneceres mejor coloreados, en los días de antaño, cuando te levantabas de la cama de un salto y parecía que la vida podía conquistarse; antes de que escogieras la vía principal porque las bifurcaciones no estaban despejadas.

miércoles, 13 de marzo de 2013

101, el punto.

Es martes y el orvallo enternece,
baja vertical a los parpados que descubren.
Al fondo y tras la retina un cementerio vacío.

Recuerdo y es una imagen a lápiz
de un campo de gladiolos sempiterno.
Y todos los sueños que soñé
son un tinto a las tres de la tarde;
Un camino virgen que se borra.

Está bien concluir así,
Como papel fotográfico en blanco.
Como si acaso estuviera naciendo.
Como trazando un ultimo intento.

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