lunes, 27 de abril de 2009

Locuras Milagrosas...

SABADO 27 DE ABRIL

La dulce luz de tu collar de anestesia,
la pálida tiara teñida de amnesia,
repartieron destellos de infancia en mi interior,
talaron mis raíces ajadas y sembraron lotos en cada uno de mis estuarios.

Tu aura sombreo con menta mis lamentos de roedor encerrado,
palpo mis labios hambrientos y los calmo.
Y cada viento que vadeo la costa disipándose en aires de suspiros
me llevo a tus imágenes de suburbio embellecido,
y cada barca que abarloaba me traía tus huesos joviales.

Y el averno de los días sobre el mundo
fue playas infinitas de hermosura mitológica,
luces blancas parpadeando en el horizonte;
mi mente perturbada por lo que nunca se espera.

Te sentí cada segundo, sólo por que al siguiente podía terminar.
Te bese cada pensamiento, sólo para que no me pudieras olvidar.
Y en cada noche de sutil agonía recorriendo las riberas de antaño
entendí que en cada señal del mundo mis pasos caminaban hacia ti.

Cada parpadeo fue un sueño de un segundo con la cortina cerrada
midiendo la distancia para atraparte en mi atarraya de locuras milagrosas,
de sangre y carne cicatrizada, una red hilvanada con mis anhelos.
Un dibujo que se esboza imborrable. Una presencia infinita.