jueves, 18 de octubre de 2012

Nada había cambiado...

Y entonces las góticas de antaño
olían a alcanfor, a espacios de
tiempo y a crisálidas muertas.

Tenían el cortés efluvio
de una rayuela olvidada;
Que un día decidió partir
y se perdió entre penachos
verdes en majadas en patios
huérfanos.

Ella, con la boca en pastelito mordido,
tragando polvo, como plancton.
Hizo cimeras de hierba sobre su cabello,
dormito sobre las bancas húmedas.
Y un día de esos en que el cielo
parecía abrumado y hastío,
regreso y nada había cambiado.
Eran las mismas letras y yo,
Y yo, tan sumiso, cabestrante
de una vida con violines.
Tan no escritor.

Como si los días se pudieran renovar.

jueves, 4 de octubre de 2012

De ti...

Cada día todo se torna más bello y cándido,
como una jarcia envuelta en grumos de acuarela
que va soltando manchas azules sobre tus pies.

Cada día se trata de despertar y verte allí,
con los cabellos hirsutos a través de un cristal
plomizo por aire de bostezos.
Imagen en degrade,
frazada de seda,
cascos de mandarina
en aquel eco.
Y todo tiene el sabor
y la textura y la mixtura de ti.

Mientras, la gente se ve difusa
y las luces de los autos parecen
líneas de sangre.

Es que los autos aplastan sueños
en su afán por llegar.