jueves, 31 de enero de 2013

Uno para descartar...


Allí estaba el viaje, pendiente.
Noctambulo, entre cartones
y estuches de cuero.

Aquí está el presente,
que huele a la tez arrugada
y azulina de unos labios.

Sobre la hoja de madera
Que recibió tantas lágrimas,
ahí el pasado; con su olor
a costas de Lima, y a la cortina
de boira espesa y de
flan melancolía.

Aquí está el presente,
Y camina de puntas
el fracaso, valetudinario,
con su túnica y bastón.

Allá estaba el viaje, desdeñado, en el primer verso.
Pues vacíos de bríos escogimos ejidos de balcón.

miércoles, 2 de enero de 2013

Tal vez...


Si el viento nos trajo hasta aquí, entonces tal vez es que somos hojas marchitas.

Recuerdo las hojas de maple cayendo con cadencia en las escenas de las películas viejas. Los pámpanos de la vid floreciendo entre el rocío del campo. Te recuerdo así, apresurada, verde, eran los primeros días de marzo y entonces te cubrías con tu manta de lana y vicuña y decías que la vida daba frío  Corrí un poco la cortina, solo un poco, es que siempre temí a las miradas ajenas. Entonces vi los edificios arrancándole el alma a la tierra, con sus ventanas tan personas, tan iguales una a la otra. Así son estos días, ulteriores, decididos, definitivos, son un fin en un comienzo tardío, un chapuzón en pleamar. Cuánto desearía escribir, que no alcanzaran las servilletas para todas las ideas; supongo que la prisión de ocho horas en semana por fin logró arrebatar mis restos de pasión.

Si el viento nos trajo hasta aquí, entonces tal vez es que tuvimos miedo.