miércoles, 14 de diciembre de 2011

Todas las ciudades...


Todas las ciudades son iguales,
es que viajas con la cabeza gacha.
Los horizontes tan esfumados
En sus ópalos crecientes.

Todos tus besos tan distintos;
eran ir a la cocina y encontrarlo todo limpio.

Esas jaulas que sabemos sempiternas,
no nos queda más que guarnecerlas de alhelíes.
Es que las mentiras son a veces distraer el óbito.
Es que nuestros días se ungían de fiemo.

Aún así, en él crecen Lilas.
Y en el agua negra siempre nada espuma.