jueves, 31 de octubre de 2013

Elevarse...

Se pasó tejiendo tanto la vida que tejió una jaula de pájaro; la verdad debió pensarlo menos, tenía el alma herida por la meditación. Todo lo que perdió, los otoños entre los álamos y hojas color albor, las cortadas al afeitarse sin prudencia, el picor del pasto mojado; nada volvería, ni el naranja ni el rojo ni el verde. En cambio, lamio el acero de cada barrote para echarle más sal a sus días. ¿Puede alguien exhumar el sabor de la lluvia o tan solo vale la pena guarnecerse? Cómo te adoro entre remembranzas, navegando tu silueta entre una manta eléctrica y los gritos en el hotel donde todos sabían nuestros nombres y Martha con su ropa empapada escurriendo en el filo de la piscina dos lustros atrás y, el columpio vacilando de la tierra al cenit.

Como si la vida pudiera elevarse. 

domingo, 6 de octubre de 2013

Everything is broken...

Si volviera a nacer trataría de no aburrirlos con tanta melancolía, extrema, atiborrada, cansina. Escribiría aunque sea una cosa feliz en este blog.

Escucho a Dylan y suena bien, es de esos días en que el paisaje a través de la vista parece la toma de una película indie y el aire se ve granulado; y Dylan suena bien, es de esos días. Con los años me pregunto si Capote en realidad perseguía un objetivo de simplicidad o tan solo estableció una excusa bucólica a su hartazgo hacia la belleza, a la imposibilidad que se siembra con los años de crearla. Son las siete de la noche y afuera ruge el motor diesel de un bus rojo, dos tallos de un árbol enjuto se menean con el viento, “Streets are filled with broken hearts, broken words never meant to be spoken, everything is broken”. Las letras están rotas y la edad. El miedo esta desmoronado porque cesa ante la resignación. Estoy roto y mis manos ya se pintan viejas, entonces, no paro de dictarme apologías, de pedirme disculpas, de decirte joder niña blanca de ojos jarabe cuando te vi en la librería el tiempo obtuvo su valor su oro y eras una pequeña crisálida quebrándose en las ramas de la ciudad nocturna colmada de granizados de café y desayunos con pandebonos y piernas desnudas con una falda sin medias para mostrar las venas glaucas como una luz que te da permiso a transitarlas.

Y el fusil en los oídos: “everything is broken”.