domingo, 28 de agosto de 2011

Descansar...


Descansar sobre la dehesa,
Corrías entre los arrayanes con tus mejillas lívidas
Dibujando futuros que nunca llegaron.
Manoteando vientos que se te escapaban incautos.

Inhalabas el aire límpido de las mañanas
Esparcidas como mantequilla de vainilla.
Y ente tus uñas años preciosos que se escurrieron en un tic-tac.

Tu cabello suspendido como un cendal,
Agitado por el céfiro de nuestras noches.
Los rayos en aquel campo entre guaduales,
fulminaron las millas que eran antes distancia.

jueves, 18 de agosto de 2011

Lima

Salir del país, explorar tus costas de espuma de plata,
Tus aguas opalescentes como noches jaspeadas de nácar;
El naranja de tus cielos secos y tu aroma de desierto
Y los sábados de escape como una gavina que toca alta mar.

El culmen de la soledad, la libertad de ser anónimo.
Lima preciosa con su incienso de limón y cebiche;
Con su dehesa bordeando el litoral del adusto acantilado
Que es sabores de mar y sales en tu cuerpo.

Planeé frente a los vidrios, espejos de una mañana sempiterna.
Y  empuja el viento catabático que te vuelve hacia tu casa,
Lejos de los balcones de cedro y pino y ébano labrado;
Lejos de los corazones abrasados y no de amor.

lunes, 15 de agosto de 2011

Si


Sangre de colibrí derramada sobre el emplumado pecho,
escudo de coral, la mirada del jaguar entre las ceibas,
los sueños ahorcados con fibras de Kapok.

Si pudiera romper las olas
para llegar hasta ti.
si pudiera doblar mis huesos,
para estar más cerca de ti.
 
Levantare un altar con veladoras que quemen el techo,
y cada pavesa será un recuerdo rasgado;
ya verás que la sangre derramada es alimento de la tierra,
que los ruegos más sutiles mueren en el cielo,
que la carne magullada no se recupera,
que el silencio no se transforma.

Si pudiera matar mis sueños,
para dormir tranquilo;
Metamorfosis, para cambiarme con mi sombra.

domingo, 7 de agosto de 2011

Narguile


El cenit otea la existencia,
la rosa de los vientos se ha perdido,
la senda se estrecha, latidos de corazón.

Ella juega en el sofá, con su humo de narguile
y su cinta en el cabello, piensa que el futuro es hoy,
que el ayer está en un pantano, ríe.

La cocina está tan sola, las habitaciones,
las paredes habanas tan angostas y besándose;
el pasillo gris lleno de polvo, polvo de memoria
que no se puede sacudir, brújula sin dirección,
manto transparente, y ella ríe en el sofá.

Las calles silenciosas, nadie sabrá de mí,
y ella en el diván, en la trastienda, no se le puede tocar,
no existen palabras consistentes, no existe algo que no se
deshaga como su rico humo oriental. 

jueves, 4 de agosto de 2011

El final

El final es el filo cortante de una hoja embotada,
es el dulce latir que se detuvo y se guardo
en las memorias de un tren que no sosiega su marcha.

Un incendio asfixiante rasgó nuestro amor.
Todos los azules son oleos frescos que perduran;
todos los milanos y los cuervos y los azores satisfechos.

Si pudiera escalar la razón de una decadencia
y observar mis manos temblar una vez más,
lo haría con parpados de agua y con lagrimas en porcelanas.

Si pudiera escribir como antaño, quizás me entenderías.