martes, 22 de noviembre de 2011

Lo que fue, lo que es, lo que ya no sera...


Hueles a Café,
Tienes el aroma de esas mañanas frías de domingo aletargadas.
De esos lunes de hastió, cansinos, en los que la vida parece cesar.

Tienes el cariz de la lluvia que cae lívida sobre el alcor en lontananza.
Eres el sabor de un nuevo comienzo, de una vida que se gesta inefable.
Es que moríamos en las tardes que no sabíamos existir.

Siempre llega el día en que tal vez olvidas escribir.
En que los mares tan solo parecen estanques perennes de agua.
Y las flores son tan solo broza que quisiéramos quemar.

Siempre llega el día del normal,
En que tus labios son tan solo carne sin ninguna intención.
Un día te vuelves efigie de cotidianidad. Lo que fue, lo que es, lo que ya no sera.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Sombras...


Seduzco una voz,
titilan las luces de la ciudad;
el llanto de la luna en los suburbios,
la lluvia dibuja en aceite tu rostro.

Los árboles me abrazan,
consumen  mi luz en fotosíntesis;
me visita la muerte en los tugurios,
hilvana una sábana con tu nombre.

Se derrumba una estrella en mi mente,
el silencio inmortal
que quisiera quebrar,
el día susurra por ti.

Bebo un sorbo de café.
Las sombras se dibujan en la oscuridad,
los esqueletos de una vieja batalla por Luisa.

Salpico en los charcos.
Tu mirada ruge como un mar
tejiendo  la idea de olvidarte.

martes, 8 de noviembre de 2011

El dulce alcohol de la lluvia...




Mira mis alas, se rasgan con el viento,
como seda china, como el té y su porcelana.
Encierro en tu humo mi gran miedo.

En mi telar hilvane tu espejismo.
Los coloquios perdidos en los austeros silencios,
fueron reflexiones ganadas como batallas de sabios.

Guarnecido de opacos, de modas lánguidas;
vituperando, censurando los destinos,
las marionetas, los cordeles tan firmes.

Porque puedes recorrer las calles
con tu boca hacia el cenit,
puedes probar el dulce alcohol de la lluvia,
puedes merendar  las nubes retintas,
y hasta oler las entrañas húmedas de la tierra;
o tal vez prefieras contemplar los adoquines.