miércoles, 2 de enero de 2013

Tal vez...


Si el viento nos trajo hasta aquí, entonces tal vez es que somos hojas marchitas.

Recuerdo las hojas de maple cayendo con cadencia en las escenas de las películas viejas. Los pámpanos de la vid floreciendo entre el rocío del campo. Te recuerdo así, apresurada, verde, eran los primeros días de marzo y entonces te cubrías con tu manta de lana y vicuña y decías que la vida daba frío  Corrí un poco la cortina, solo un poco, es que siempre temí a las miradas ajenas. Entonces vi los edificios arrancándole el alma a la tierra, con sus ventanas tan personas, tan iguales una a la otra. Así son estos días, ulteriores, decididos, definitivos, son un fin en un comienzo tardío, un chapuzón en pleamar. Cuánto desearía escribir, que no alcanzaran las servilletas para todas las ideas; supongo que la prisión de ocho horas en semana por fin logró arrebatar mis restos de pasión.

Si el viento nos trajo hasta aquí, entonces tal vez es que tuvimos miedo.

6 comentarios:

Leticia dijo...

Un saludo antes que nada Nahuel. Yo viviendo todavía... melancolía arropada por la caída del tiempo entre sábanas y el olor a suave del jardín por la noche y como a ti, el maldito tiempo me arrebató la posibilidad del lejano mañana entre lino y humedad de sal. Sólo desde la mesa del café escribo en el reverso de la cuenta una palabra Te extraño.
Sugerente esa posible verdad que envuelve en el calor de la suave vicuña, su cuerpo y tu corazón o quizá sólo sea ver caer las hojas arropando la imaginación detrás de la ventana de la oficina.
Un abrazo y... con todo este año amigo.

Ibeth Hache dijo...

Siempre es cautivador leerte, la idea de las hojas es cierta, yo creo que no te quedas ahí, aunque tengas miedo, todo gira como la espuma en el café.

Un abrazo.

Ío dijo...

Y tan bello así, como leer y recordar lo que decían aquellas servilletas.
El viento y sus cuitas, yendo, viniendo....
Gracias por la hermosura hallada.
Tú también has estado ausente, Nahuel.
Saludos

Ío

Dafne Isern dijo...

El viento a veces nos acaba llegando a sitios sin que podamos encontrar una explicación aparente. Me alegra saber que continúas escribiendo del mismo modo.

Un beso.

rayuelasolvidadas dijo...

Y no se equivocaba cuando dijo que la vida daba frío. Estamos todos congelados...

Antonella Noel dijo...

Quiero felicitarte por tu blog, sencillamente hermoso.

Y esta entrada me hizo emocionar, muy bonito todo!