martes, 8 de noviembre de 2011

El dulce alcohol de la lluvia...




Mira mis alas, se rasgan con el viento,
como seda china, como el té y su porcelana.
Encierro en tu humo mi gran miedo.

En mi telar hilvane tu espejismo.
Los coloquios perdidos en los austeros silencios,
fueron reflexiones ganadas como batallas de sabios.

Guarnecido de opacos, de modas lánguidas;
vituperando, censurando los destinos,
las marionetas, los cordeles tan firmes.

Porque puedes recorrer las calles
con tu boca hacia el cenit,
puedes probar el dulce alcohol de la lluvia,
puedes merendar  las nubes retintas,
y hasta oler las entrañas húmedas de la tierra;
o tal vez prefieras contemplar los adoquines.

4 comentarios:

Leticia dijo...

Las alas del poeta, que trasmontan el miedo y lo vuelven contemplación, austero silencio, pensamiento que fija la vista en la simpleza de lo presente, los adoquines como cierre de su creación, que es el lenguaje de un poema. Bello

Anónimo dijo...

Encerrado en los rincones de la más ínfima inspiración, suspirando verdades de belleza eterna, sublime...


Buenas noches,

Me dirijo a ustedes para hablarles de mi libro "Atrévete a sentirme". Tras muchos esfuerzos y muchos sueños rotos hace unos meses logré publicar por fin mi primer libro de poesía. En sus páginas mezclo sentimientos de nostalgia, dolor, miedos, dudas y esperanza, todos ellos nacen de experiencias vividas en mi propia piel. En mi web www.vanessacordero.com podéis conocerme un poco más, leer algunos poemas de los que aparecen en mi obra e igualmente adquirir el libro. Espero me ayuden a continuar luchando por mi sueño.

Un abrazo y mil gracias por su atención.

www.vanessacordero.com

Diana Ƹ̴Ӂ̴Ʒ dijo...

Me voy embriagada de lluvia y con ganas de volver a leerte.

Bello poema!

Besos en el alma, Nahuel.

Ibeth Hache dijo...

Me vino al leerte un fresco olor a tierra recién mojada, a alcohol de lluvia, a estos vientos de Noviembre.

Saludos.