miércoles, 14 de marzo de 2012

Pasos...

Amaneció y era un rosicler posado en sus mejillas,
y los trebejos de aquel blanco y negro antaño
se sabían teñir con su sonrisa tan inmediata.

Los fierros de metal doblados como capullos y espirales
en los quinqués de los parques y tan oxidados,
apurando sus naranjas como un sol que se deslíe
y se refugia en sus planetas. Todo aquello,
contemplando sus pies vetustos de estar quietos
principiando ese viaje que hay quien llama escapar.

Y los trenes y sus maderos crujiendo
y sus vibratos en los rieles,
y  todas las campiñas que vieron sus flancos
sin poder narrar; manifiestos en esos trozos de
madera lacerada y canillada como ojos
sombríos de un alma que no entiende la hermosura.

Subió al vagón del tren y sus pasos en el paso del túnel
llevando su ser a nuevas acuarelas, con trigales creciendo
rubios y bermejos; como si de verdad existiera la libertad.



6 comentarios:

Diana Ƹ̴Ӂ̴Ʒ dijo...

Hola Nahuel:

Es fascinante la elegancia que tienen tus poemas.

Besos y mi abrazo alado.

Leticia dijo...

La peor prisión es al interior, sin salida. Aquí la percepción de la justicia, se llama paisaje y belleza. Bello poema, libre a pesar del encierro.

Diosaoasis dijo...

Muy buen escrito encadenada de realismo.

Saludos.

rayuelasolvidadas dijo...

Es tan bello como escribís, con esa elegancia que no tiene la gente que intenta huir o escapar.

rayuelasolvidadas dijo...

Es tan bello como escribís, con esa elegancia que no tiene la gente que intenta huir o escapar.

Ibeth Hache dijo...

Wow, sin el afán de quedar bien ni nada por el estilo, te felicito por esta entrada, es alucinante esta forma que tienes de sentir, de observar, de pensar. De verdad me gustó en demasía. Es francamente encantador leerte.

Lo mejor que pudiera suceder después de tu texto es el silencio.

Un abrazo.