viernes, 19 de diciembre de 2014

Tanto dolor...

Quería escribir:
Pequeña ciudad fantasma,
Margaritas en vistas de aceite.
Panteón de reflexiones y robos,
Y asesinos de sangre y oficina.

Quería escribir.
Actividad olvidada en algún occipital,
Hemisferio, lóbulo licuado.

Aquí estoy, en mundo decadente,
Viéndolos esconder su tristeza de patio de infancia,
Orgullo de embozos.
Yo, que cobre los cheques de esta no vida,
te encuentro nocturnal como el termal que alivia.

Y siempre el crepusculo,
Como aquel portada de Cortazar.

Las raíces crecen en el espacio de piel y uña,
El caramelo sempiterno de tus ojos.

Quería escribir:
The life is over.
Por qué tanta mierda,
Tanta excrecencia.
Tanto miedo y tanto rencor.

Tanto dolor.

viernes, 21 de noviembre de 2014

Una vida...

Sí sabias que caigo viejo,
entre brazos vetustos.
Estaban encogidas las ideas,
lívidas, pálidas, cerúleas;
hoja de papel periódico,
el tul en su falda de quince años.

Sí sabias de la vida marchitada.
El final inevitable.
El momento trashumante,
la pestaña que se curva con la noche.

Te perseguí.
Era un campo de lavanda
en un sueño acuoso;
Entre tanto aceite te encontré.

Y supe estar con los pies muy en la tierra,
El único saber no deseado.
Porque pierdo entre labios
y entre ojos mares estupendos,
costas inefables y arena en vidrio.

Sí sabias de los trozos de un recuerdo libertario.

lunes, 6 de octubre de 2014

Uno para intentar volver...


Si te resignas,
el bagazo azabache de caña no es un temporal para bailar
y cae sin gracia como desecho en la carretera,
mineral en ceniza, fruto del olvido; queda yeso,
pellejo de animal, membrillo astringente,
artefacto de vida, como la soledad.

Ya no deseas paladear el roció de un aspersor,
solo dejar que el tiempo se desmenuce como sucede.
Ser biodegradable; las tardes sedimentan tus senos.

Amor de peleas perennes, adioses,
saltos de puentes sin cabezas quebradas.
Si pudiéramos cromar el estar cotidiano,
quemar las raíces que brotan entre las heridas,
endulzar los besos,
entender que es inexorable el hartazgo,
que todo se agota.

Entonces, estaba el octavo piso,
un horizonte extenso de apertura esmeralda
y cada ojo enfocando, obturando,
congelando las hojas de cuchilla de guadua
atravesadas por el alfanje de agua en cafeína.

Y si uno pudiera arrojarse y entregarlo todo, fulminarse para nacer.

miércoles, 13 de agosto de 2014

Vos...

Si no escribo es por vos.
Sos el amor en verde cicuta,
sos la lámpara sobre el pino
de una mesa de estudio.

Si no escribo te diré:
Caminar en la costanera.
Cartagena,
mil novecientos noventa y nueve,
un inocente niño se masturba;
Pero feliz.

Bastaría culpar a la ciudad hueca,
a los padres, a los miedos,
al transporte público.
Podría acusar al trabajo,
a los autómatas,
a las camisas de cuadros,
al cielo urbano sin salpicar.

Pero si no escribo es por vos,
pues alejas los fantasmas,
acuchillas la tristeza.

miércoles, 2 de julio de 2014

Un don perdido - Un sueño

Hoy que muere el fuego, la llave,
la letra y la poesía.
Raza mía, piel maní.
Hoy que ya no sos. 

Hoy que ya son dos meses sin escribir,
por el don perdido,
por un dios que arrebata,
por el badil inservible.
Brindar, esta noche clara de Martini
por el dolor de la querida melancolía.
La daga en la aorta,
el cartílago de mantequilla.
Poder regresar y encontrarse
en servilletas, en el pintarrajo
de portadas de cuaderno, 
en el cieno en la rodilla.

Como el niño cándido en
tierras que esputan sangre.
Y sus manos han de crear sangre.

Estabas recostada contra la pared, entre las espinas de las pesadillas y las gomas del sueño. La pintura era roja y contrastaba con tu tez pálida, como sangre en la nieve, o como nieve en la sangre. De todas formas así de hermoso, así de trágico también tu semblante. Un cerebro calinoso te traza exacta, un salto en la memoria, una instantánea que se revela entre visos cromados. Por qué tan preocupada mi flecha en el esternón, mi mariposa ahogada en el estómago, mi primero de enero, mi treinta uno de diciembre si despiertas a mi flanco. Sara, huequito en mi queso-vida; si uno pudiera elegir no despertar y vivir en la casa onírica, sembrar amapolas y geranios y alguna vez orquídeas, establecerse y no envejecer, contemplar el movimiento de las estrellas en el porche (que tendría que ser uno de esos de columnas de madera que aparecen en las granjas de los trigales en las películas), callar. Entonces deshacerse de los que no pueden parar de hablar, los que quieren resaltar, ser relámpagos, porque no vale más hablar así no exista aporte, no importa que lo afirmen los psicólogos; hay en el introvertido una belleza reservada y un don de sentir, de transformar e impulsar. Sara camina entonces por un pasillo en blanco y negro, lleva un vestido de cuero azabache con encaje en la espalda, se aleja. La encuentro en un rincón arrancando las capas de pintura vieja de las paredes y entonces el cuadro ahora es el de una fotografía en una habitación de Chernóbil. Has salido a una piscina y te has lanzado, entonces en un momento irreal ha emergido del agua un cocodrilo y te ha tragado entera. Fin del sueño. Despierto con la molestia de ver tus pies desaparecer en un hocico.

lunes, 5 de mayo de 2014

Destruir...

Tu y yo que creamos y destruimos vida,
la galera rompiendo suave el temor,
es mayo en el gregoriano. Entonces,
sueñas suave como gavia al soplo, y
la espuma tenue, la nata que nos une,
mirar hacia atrás parecía tan abyecto.

Amor, hoy que no queda la poesía,
o que nos queda la poesía
y estamos aquí, parados y estancados
por la realidad basta;
Entonces continuar,
lamerte las orejas,
escarbar en tu cabeza,
encontrar el viaje perdido,
asesinar al cerebro que nos asesinó.

Sentir el día fenecer con el abrazo.

sábado, 12 de abril de 2014

Otro Capitulo...

Las nubes son rojas ante los rayos de sol, las imagino quemándose entre llamas azules como algodones que hacen combustión bajo el lente de una lupa. Juego como un niño a descubrir dragones entre las motas y las curvas. Mi brazo está dormido de tanto pensar apoyado sobre él, lo extiendo y abro y cierro las articulaciones de las manos para que la sangre fluya, pienso en las arrugas del vestido de Sara, en su mirada ingenua al ventilador que gira en el techo, ella lo observa hace horas acostada en el piso. Fuma y las estelas blancas de humo suben y se dispersan entre las aspas. Los dos somos tristes, los dos silentes, ambos felices y bipolares, de arriba a abajo como un electrocardiograma. Somos seres de luz; dos ángeles de tez dorada atrapados en el pantano. Somos mascaras entrelazadas; disfraces que amanecen, sandalias desgastadas.

Excelente pedacito de cielo claro, sueño con darte besos de café y tabaco, con arrancarte ese Lucky Strike de los labios y morderlos, desprenderles la piel superior hasta que se tiñan de un carmín profundo, guardar los pellejitos en mi cartera entre dos laminas plásticas para recordar tu boca anisada cuando se me antoje, tu lengua pasándome aguardiente de anís, o eran babas, en todo caso embriagan, qué cosa más tierna. Me antojo de tu paladar pastoso, de las venas azules y delgadas que se trazan debajo de la blancura de tu rostro, de tus dedos desfigurados por los trabajos de cocina que saben explorar con aprehensión los puntos que hacen subir el iris de cada ojo, hasta que quedan ocultos por la piel exigua de los parpados.

jueves, 13 de marzo de 2014

Naturaleza...

Esta naturaleza se deshace como masmelos en fuego de granja, como vapor en pulmón, el humo evaporado en las charcas  de la ciudad a la hora de la siesta. Dime que podemos colarnos en el cedazo del sueño sobre lo cotidiano. Que podemos moldear en barro como ánfora la insatisfacción, los días que no llegan, la vida que no era, lo que es pero no quieres que sea.

Estaban al dormir los tornasoles del manto extendido en el horizonte, los alhelíes en flor, en botones, la noche en flor, dolor de presionar las palmas en la ventana al lamer las gotas del otro lado del cristal y verte diáfano, a toda resolución, como un sueño en detalle y leve y, jardines y efigies en él;  pequeños habitantes y clones segregados en los estuarios que nunca veras. Pues te quedas río.

Colmaba el lagrimal aquel evento brutal de poner el pie sobre la loza fría a las cuatro de la mañana. Era un día de semana.

lunes, 24 de febrero de 2014

Atras...

Desear volver,
destapar la alforja,
subyugar las penas,
teñir el agua de arte,
tañer el arte acuarela.

Ondas….
…Concéntricas.
Retornar al círculo prístino.

Sentir el caudal de tu arteria,
tu arritmia cardíaca,
tus caminos rotos,
tu Infancia pesada.
Llantos rodados
por carriles de rostros.

Desear volver.
Tú también amabas
un nuevo comienzo,
yo también te amo,
me amo antes incluso.
Volver un cron y hacerlo bien.
Obligarnos pues no
sonríe otro camino,
al giro de la clepsidra,
a la aguja hacia la izquierda,
al semáforo hacia el cenit.

Dolor perfumado, dolor de mirra.
El terminal nervioso estimulado
es una pluma que se alza.

martes, 18 de febrero de 2014

Amor después de tantos placeres...

Leías y el escritorio sostenía Amor 77 de Cortázar. Entonces estaban las almendras con su sabor neutro, las al-neutras, las abejas, los sabores, los exiguos zumbidos de una mañana trasnochada. Todo en la amalgama de tu saliva. Corriste el velo, algunos días entendimos que podíamos aburrirnos de nosotros mismos, que la poesía no es tan bella cuando la atropella la realidad, que la ciudad es inmutable, inexorable titán de cemento que te deja cicatrices. Te deshiciste como los jirones de la camisa de un vagabundo, entonces  también me escurrí hasta las rodillas. Una tarde, una tarde de esas verdes acuarelas de pinturas hermosas, de esas aceitosas pudimos abordar un tren y cambiarlo todo, mas llego la cobardía a arrebatarnos el tiquete. Ahora solo nos quedan las legañas en reemplazo de la nieve de una calle de Múnich; juro entonces que te recordé una mañana de plenilunio en la que caminaba y te hojeaba entre las frases de After Such Pleasures. Suenan los frenos de aire en la distancia, heraldos de la muerte.

lunes, 3 de febrero de 2014

Jugando...

Entonces te encontré en las calles viejas de Cali, en los paisajes, en los pasajes, en las callecitas de cal de la Merced. Dos de la tarde. El día llora, el sol se derrama, el sol fabrica pecas, las nubes se evaporan. Yo te caí como el roció al clavel, la primavera termina en Cali; en Cali nunca hubo estaciones pero aun así termina, termina al terminarnos, las hojas fenecen en los adoquines de la Merced. Polvo de ladrillo para fabricar drogas, ahí quedaron nuestras huellas, nuestros pasos son aspirados por fosas nasales, como remembranzas que vuelan por conductos viscosos devoradores de recuerdos refugiados en la noche. Diez de la noche. Como si la hermosura pudiera evitarse, en tu rostro, en tus ojos ámbar, tus iris que atrapan zancudos prehistóricos, tu mirada que inyecta sangre, líquido vital de mi tiempo en la tierra, en tu rostro que es los murales de la Merced. Una de la mañana y caminas por los parques verdes y grises, el cerebro que entiende que no se puede.

sábado, 18 de enero de 2014

Ultimo...

Por qué será que la vida es una mierdita.
Una pequeña, brillante, fragante,
Una ocre, esponjosa, pastosa.
Por qué será que nos gusta ungirnos,
Meter las uñas y los pies,
Y luego un día está en tu cuello.

Por qué una mierdita.
No existe un dios entre los
Terrones azucarados del cielo,
O es un dios mosca.

Por qué te tenías que ir,
Como una mosca se aleja del fiemo.
En ese símil tú eres la mosca.

Por qué la vida es una maravilla,
Por qué el aura del universo
Chorrea tras mi ventana colores sangre,
Que son inútiles en soledad.

Para qué todas las dádivas,
Las luces rojas de stop tras la mollizna,
Los matices de las libélulas;
Caballitos del diablo
En fotogramas de mi infancia.

Para qué la carne de los labios,
Para qué toda esta rabia esclava.

Para qué todos los regalos si no estás.