domingo, 25 de marzo de 2012

Muerte...

El susurro constante de la muerte
nos alejo como el velero que atraviesa
un maelstrom y no resiste el mástil sus arrebatos.

Y en cada astilla uno casi podía ver
los huequitos entre tus dientes
y la piel acanalada de tus parpados
y los rizos caramelo de telarañas en la pieza.

El susurro me decía “ahora vas sólo,
porque decidiste creer que podías soñar
y no estar conforme y muerto como
aquellos que sonríen en la oficina”.

5 comentarios:

Ibeth Hache dijo...

Hay susurros que nos alejan de cosas que pueden ser importantes, el de la muerte es tremendo.
Y bueno, sonreír en la oficina a veces resulta inservible.

Un saludo grande.

Dafne Isern dijo...

La gente que sonríe en la oficina no merece ni un segundo de consideración. Me ha cautivado el símil con el velero.

Un beso.

Ladrón de Guevara dijo...

Cuesta encontrar un blog con una poesía tan clara.

Bucearé un rato por tu espacio.

Enhorabuena.

rayuelasolvidadas dijo...

Pero soñar no siempre consiste en ir solo, y en todo caso estar solo es mejor que estar en una oficina.
Precioso!

Diana Ƹ̴Ӂ̴Ʒ dijo...

La muerte ronda y asecha por cualquier lugar, pero no hay que darle opción a entrar.

La vida es bella!

Excelente metáfora, Nahuel.

Besitos tiernos.