miércoles, 14 de diciembre de 2011

Todas las ciudades...


Todas las ciudades son iguales,
es que viajas con la cabeza gacha.
Los horizontes tan esfumados
En sus ópalos crecientes.

Todos tus besos tan distintos;
eran ir a la cocina y encontrarlo todo limpio.

Esas jaulas que sabemos sempiternas,
no nos queda más que guarnecerlas de alhelíes.
Es que las mentiras son a veces distraer el óbito.
Es que nuestros días se ungían de fiemo.

Aún así, en él crecen Lilas.
Y en el agua negra siempre nada espuma.

martes, 22 de noviembre de 2011

Lo que fue, lo que es, lo que ya no sera...


Hueles a Café,
Tienes el aroma de esas mañanas frías de domingo aletargadas.
De esos lunes de hastió, cansinos, en los que la vida parece cesar.

Tienes el cariz de la lluvia que cae lívida sobre el alcor en lontananza.
Eres el sabor de un nuevo comienzo, de una vida que se gesta inefable.
Es que moríamos en las tardes que no sabíamos existir.

Siempre llega el día en que tal vez olvidas escribir.
En que los mares tan solo parecen estanques perennes de agua.
Y las flores son tan solo broza que quisiéramos quemar.

Siempre llega el día del normal,
En que tus labios son tan solo carne sin ninguna intención.
Un día te vuelves efigie de cotidianidad. Lo que fue, lo que es, lo que ya no sera.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Sombras...


Seduzco una voz,
titilan las luces de la ciudad;
el llanto de la luna en los suburbios,
la lluvia dibuja en aceite tu rostro.

Los árboles me abrazan,
consumen  mi luz en fotosíntesis;
me visita la muerte en los tugurios,
hilvana una sábana con tu nombre.

Se derrumba una estrella en mi mente,
el silencio inmortal
que quisiera quebrar,
el día susurra por ti.

Bebo un sorbo de café.
Las sombras se dibujan en la oscuridad,
los esqueletos de una vieja batalla por Luisa.

Salpico en los charcos.
Tu mirada ruge como un mar
tejiendo  la idea de olvidarte.

martes, 8 de noviembre de 2011

El dulce alcohol de la lluvia...




Mira mis alas, se rasgan con el viento,
como seda china, como el té y su porcelana.
Encierro en tu humo mi gran miedo.

En mi telar hilvane tu espejismo.
Los coloquios perdidos en los austeros silencios,
fueron reflexiones ganadas como batallas de sabios.

Guarnecido de opacos, de modas lánguidas;
vituperando, censurando los destinos,
las marionetas, los cordeles tan firmes.

Porque puedes recorrer las calles
con tu boca hacia el cenit,
puedes probar el dulce alcohol de la lluvia,
puedes merendar  las nubes retintas,
y hasta oler las entrañas húmedas de la tierra;
o tal vez prefieras contemplar los adoquines.

lunes, 31 de octubre de 2011

Otro Adiós

La conocí un día de cielo azul, de nubes amobladas,
luego vino el temblor, el sismo, y llovían rosas perfumadas del cielo.

Sus mejillas coralinas, y esa delicada sonrisa de mar adentro;
y el vuelo de gaviota con curvas dibujadas, de barrenas invertidas,
de rizos pronunciados, de balances aprendidos bajo el sol.

La razón es que ella no razona, la verdad quede vencido,
ella no me conoce: solo un fantasma azul más.
No sabe que vi por sus ojos maravillas de un mundo onírico,
donde el cielo es de crema chantilly, donde los campos son generosos
y pululan alhelíes y flores de colores sin nombre.

Se alejo y se acobijo para siempre en mi memoria,
entre el sentimiento azul y la tristeza azabache de algún día.
Bajo la luna carmesí sus ojos de pantera,
ésta noche guardo un adiós más en la alacena. 

lunes, 24 de octubre de 2011

Es hora de hablar...




Es hora de hablar de todo aquello que
quedó suspendido con el letargo de los días,
de que algunas cosas nunca se arreglaron
y allí quedaron las grietas;
de que jamás golpeó el atrevimiento y tú lo sabías.

Es hora de hablar del silencio,
de las cosas vanas y fútiles.
Que no se triunfa sin un espejo.

Es hora de hablar de esta habitación
que se desmorona en paredes de cal amarilla,
 que trae sonidos de fantasmas y canciones muertas.
 De cómo decirte que revises las gotas rojas en el puñal,
de hacerte entender la ironía y la dualidad.

Es hora de hablar de la nimiedad del todo;
de que todo sigue, de que nada para.
Es hora de hablar de las sabanas para horca,
del astillero de tribulaciones,
del alcor de remembranzas cada día más indócil.

Es hora de hablar de aquellos días avellanados,
que nunca volverán y sonrieron
con un cielo inflamado en el horizonte;
con una sonrisa hasta la cúpula del asta y un porte hacia delante.

viernes, 14 de octubre de 2011

Y entonces huimos...


No entiendo porque sufro de miedo,
Y porque mis pies se aferran a esta tierra parda.
Es que un día el cielo se volvió un acuario.
Es que un día la costumbre te embarga.

Volé, soñé, giré con los brazos abiertos;
Cuando el mundo era una calesita,
Cuando el albor era un caleidoscopio.

Y entonces huimos, porque no quedaban más
Que los maderos astillados de nuestra casita de pino,
Que las pavesas de nuestro hogar tan albo.

Y entonces supimos que era mejor perder un poco,
Que quizás hasta los recuerdos se tienen que transgredir.
Caminamos por la carretera vacía bordeada de cañaduzales.
Todo paso el día en que aterrizamos.

lunes, 3 de octubre de 2011

Las palabras...II

Las palabras no lograban salir. La niña con vestido de tul jugaba en un terraplén bajo el sol cansino de un mediodía. Su tela nívea brillando como ansias, como sueños bajo una luz dorada, cegadora. Sus ojos azules eran las partituras de sus silencios, ella daba vueltas sobre un mundo que giraba tan lentamente que la aburría, abría sus brazos, se comía el aire que sabía un poco a frutillas campestres y olía a esos cerezos rosas, hermosos en primavera. Ella era muda.

Hablaba con sus manos, que eran pinceles dibujando barrenas; eran manos dirigiendo la orquesta de sus deseos. Y en cada línea transparente que se trazaba al romper el aire se pintaban sus tristezas y sus alegrías y las frases que nunca pudo articular.

Recorrió los parques, los cielos estallando. Caía de vez en cuando sobre sus rodillas empapadas de carmín y entonces sus manos se colmaban de alfileres de barro bajo las uñas y cada lagrima derramada era mugrosa. Pero cada gota era también el tañido de las campanas de bronce de esas tardes en la iglesia y en la plaza del pueblo y el trino del azulejo en la copa de los samanes y los cielos añiles y frondosos.


De repente recordó que debía volver a su casa, corrió por las calles impregnadas de la soledad urbana, con sus largos dedos afilados de niña enjuta acaricio las rejas de las casas. Llego hasta el porche de su casa, estrello la aldaba contra la puerta y su madre ciega abrió. Ella le comunico lo que quería con un abrazo y dibujando palabras sobre su espalda. 
  
Al final, todos somos mudos, todos somos ciegos. Decimos solo lo que podemos, vivimos libertades parciales. 

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Las palabras...


Las palabras, la niña con vestido de tul.
Los dedos largos como sombras proyectadas,
esbozando en el vacio denuestos.

Las casas, los fantasmas en maderos;
Los cerezos y los mástiles de palo de rosa.
Las cuerdas que son sudor y práctica.
Cada día que nos trajo hasta el vértice de la unión.

Los parques, los cielos estallando.
Los alfileres bajo las uñas de cada lagrima mugrosa,
Los niños que fuimos con rodillas empapadas en carmín.

El abrazo que nunca se cerro, los signos de tus miradas,
Las manos dibujando, las manos descansando,
Cada día despertar para descubrir,
Cada día dormitar guarnecido de tristezas.

El camino alternativo feneciendo en sus arcanos.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Hacia Rohan...


Recogeré mis pasos,
he izado las velas,
partí de la tierra media.
Olvide la ciudad blanca,
su cielo de oro,
sus nubes de plata.

El camino es largo,
la memoria falla,
la brecha es ancha.
Y al final todo será igual amigo.

Soñare despacio,
arregle las maletas
con memorias de antaño;
Olvide seis años,
el trono de Gondor,
las vegas de Rohan.

Las huellas se marcan en las nieves de mi vida.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Matizar...

La mano negra de la esclavitud
Que borra en sus cadenas nuestros sueños.
El bosque de sauces donde perdimos
Nuestra infancia de vestidos de algodón.

Los cielos que se debieron matizar,
Las orquídeas que nunca florecieron en tu cabello
Y se ajaron con el peso de tus tribulaciones.

Las palabras que nunca escribiré,
El don que se escabullo en su cubil
De grises cuarzos, de luces menguantes.

Los días de tu vida que no conoceré,
Tu pasado que es sombras en sepia.
Todos los sabores a los que renuncie
Y la sangre que debí derramar.

Los mares que cruzaremos juntos
para encallar en nuestro cayo de soledad.

martes, 6 de septiembre de 2011

Cielos que eran negros...

Tiempo de amor, y un poco de pastillas,
Algo de insomnio químico para deshacerte.
Tiempo de matar; Está en duda si estuvimos vivos.

Todas las sendas que pasamos son hilos que nos halan.
Las hojarascas que exploramos en los colchones de la vida,
Son sueños de aventuras y vocaciones caducas.

Vivimos mentiras que son hermosas, paisajes pintados en suburbios.
Cielos que eran negros, los guarnecimos de acuarelas color llevadero.
Entre tanto traste y cocinas sucias, convertimos nuestra savia en un veneno.
Solo somos luces robando su energía. Brillos sin resplandor.
Somos copias opacas, moldes inocuos…solo somos no somos.  

domingo, 28 de agosto de 2011

Descansar...


Descansar sobre la dehesa,
Corrías entre los arrayanes con tus mejillas lívidas
Dibujando futuros que nunca llegaron.
Manoteando vientos que se te escapaban incautos.

Inhalabas el aire límpido de las mañanas
Esparcidas como mantequilla de vainilla.
Y ente tus uñas años preciosos que se escurrieron en un tic-tac.

Tu cabello suspendido como un cendal,
Agitado por el céfiro de nuestras noches.
Los rayos en aquel campo entre guaduales,
fulminaron las millas que eran antes distancia.

jueves, 18 de agosto de 2011

Lima

Salir del país, explorar tus costas de espuma de plata,
Tus aguas opalescentes como noches jaspeadas de nácar;
El naranja de tus cielos secos y tu aroma de desierto
Y los sábados de escape como una gavina que toca alta mar.

El culmen de la soledad, la libertad de ser anónimo.
Lima preciosa con su incienso de limón y cebiche;
Con su dehesa bordeando el litoral del adusto acantilado
Que es sabores de mar y sales en tu cuerpo.

Planeé frente a los vidrios, espejos de una mañana sempiterna.
Y  empuja el viento catabático que te vuelve hacia tu casa,
Lejos de los balcones de cedro y pino y ébano labrado;
Lejos de los corazones abrasados y no de amor.

lunes, 15 de agosto de 2011

Si


Sangre de colibrí derramada sobre el emplumado pecho,
escudo de coral, la mirada del jaguar entre las ceibas,
los sueños ahorcados con fibras de Kapok.

Si pudiera romper las olas
para llegar hasta ti.
si pudiera doblar mis huesos,
para estar más cerca de ti.
 
Levantare un altar con veladoras que quemen el techo,
y cada pavesa será un recuerdo rasgado;
ya verás que la sangre derramada es alimento de la tierra,
que los ruegos más sutiles mueren en el cielo,
que la carne magullada no se recupera,
que el silencio no se transforma.

Si pudiera matar mis sueños,
para dormir tranquilo;
Metamorfosis, para cambiarme con mi sombra.

domingo, 7 de agosto de 2011

Narguile


El cenit otea la existencia,
la rosa de los vientos se ha perdido,
la senda se estrecha, latidos de corazón.

Ella juega en el sofá, con su humo de narguile
y su cinta en el cabello, piensa que el futuro es hoy,
que el ayer está en un pantano, ríe.

La cocina está tan sola, las habitaciones,
las paredes habanas tan angostas y besándose;
el pasillo gris lleno de polvo, polvo de memoria
que no se puede sacudir, brújula sin dirección,
manto transparente, y ella ríe en el sofá.

Las calles silenciosas, nadie sabrá de mí,
y ella en el diván, en la trastienda, no se le puede tocar,
no existen palabras consistentes, no existe algo que no se
deshaga como su rico humo oriental. 

jueves, 4 de agosto de 2011

El final

El final es el filo cortante de una hoja embotada,
es el dulce latir que se detuvo y se guardo
en las memorias de un tren que no sosiega su marcha.

Un incendio asfixiante rasgó nuestro amor.
Todos los azules son oleos frescos que perduran;
todos los milanos y los cuervos y los azores satisfechos.

Si pudiera escalar la razón de una decadencia
y observar mis manos temblar una vez más,
lo haría con parpados de agua y con lagrimas en porcelanas.

Si pudiera escribir como antaño, quizás me entenderías.

sábado, 30 de julio de 2011

Al despertar las palabras son un gato



Y al soñar, los pensamientos hilvanados en su cabeza
eran marejadas que surgían como picos de un pasado.
Intentó ser el tiempo que sangra entre las agujas,
saborear la sal y el óxido de sus heridas.

Caminó entre los rieles del tren,
bajo el cielo naranja  guarnecido de estíos.
Por los arboles de limón con su perfume acido
y el sabor de los yerros, sabor metálico de hierros;
de domingos de manta y cama,
de los lunes de bostezo.

Al despertar las palabras son un gato en la cocina,
una voz grita en la alacena: sal y compra o vende nueva carne.
Salió, el calor escaldó sus pestañas.
Dormitó con las frecuencias del doppler cotidiano.

domingo, 10 de julio de 2011

Ojos Ambar



Ven niña de ojos ámbar recostada en el rincón,
Juguemos entre hilos de recuerdos que palidecen,
Vamos a saltar juntos por la placita de tu pueblo
y por aquel parque que tal vez ya no existe.

Serpeando entre tus lágrimas se acerca una sonrisa,
Ya verás que la infancia que fue siempre estará.
Que antaño es solo una miga de pan de hogaño,
Vamos a comerlo con su aroma a miel y mercado de domingo.

Soñaremos, volaremos papalotes, salpicaremos en los charcos.
Enjugaras tus lágrimas, rasgaras el difuso velo de los años
Y te fugaras a tiempos más simples; antes de tu cabello castaño.

martes, 17 de mayo de 2011

Los viajes de tu vida...



¿Por qué la ame?

No hay una explicación metafísica para ello.

Adore toda su existencia, toda su locura;

toda su pasión, toda su resuelta estupidez suicida.



Respiré su olor a rock and roll,

besé sus pensamientos de cielo lejano que se descubre

ante un velo añil perfectamente difuminado por el orbe.



Los viajes de tu vida asesinaron el adiós,

Te descubriré cada día entrelazada en mi destino.

Duermes, suspiras, peinas tu cabello castaño;

Sueñas, niegas, me pides sangre y te la obsequio.

La dulce saliva de un futuro que se aclara.

viernes, 25 de marzo de 2011

Coral...


Viernes 25 de Marzo de 2011


Dónde está el punto de inflexión,
El niño que jugaba con cándidas mejillas,
La noche de plata escindida como tiempos.

Dónde está el coral de tu mirada,
El breve suspiro y silencio del no,
El estupor trémulo del sí que calma.
La madeja de recuerdos hilvanados.

Cofre de caoba, vigía de arcanos.
Lluvia lateral para empapar olvidos.
Vuelos que vuelven, vuelos que van,
alas rotas caen en el diván.

Sueños lila, momentos ámbar,
Soy ojos que se nublan al presente,
Soy tierra esclavizada en miedos,
Soy cielos colmados de nubes alargadas.

Y dónde está la alacena en la que guardo cada día.

miércoles, 9 de febrero de 2011

El camino que construimos...


Miercoles 9 de Febrero de 2011

El camino que construimos es una imagen
que se desvanece con el trajín de los días.
La saliva, la miel y el perfume de besos
de Cabernet, de noches oscuras de Rock.

Toda la ciudad es un hermoso viaje
Suspendido en los arreboles del sexo.
Te lloré. Adore tus ojos ámbar,
Tu cabello agitado, tus labios entornados.

Y cuando te vi partir, pude ver el dosel de la noche
Caer como una soledad clandestina;
Que es vestigios de vidas que no serán.

A veces la distancia es un puñal sin filo,
Que zahiere peno no mata.
A veces sé que lo lograremos.
A veces…no tanto.

viernes, 21 de enero de 2011

Desconocida...


Viernes 21 de Enero de 2011

Cuando el día envejecía,
Sus ojos clavados en la ventana
se colmaban de ansiedad.
Cuando el sol se adormecía,
él soñaba con su nube polaroid.

La senectud del día matizo lágrimas en hechos.
Fue hermoso, cuando él la vio salir;
con las letras en la boca y la espalda hacia los libros.

Cuando él la vio escarlata y un poco carmesí.
Cuando la vio pasmada él tuvo que tomar la voz;
Se acerco y entonces todo el Valle estalló.

Caminaron las calles bañadas de luna, salpicadas de sol.
Cargaron sus cruces y las agujas del reloj.
Cruzaron miradas ámbar y marrón.

Él la llamo “Desconocida” para no llorar.
Ella se despidió sin mirar atrás.
Y en todas las calles cada adoquín guardó su aroma.

Fue hermoso, cuando él la vio partir
Saltaron gotas de cristal de nácar.
Él recordó su rostro níveo,
y sonrió con los mordiscos de su boca.
Cada giro de las ruedas la alejo.