lunes, 5 de septiembre de 2016

Blue...

Las batallas pérdidas, el olor del paisaje quemado por el sol esta mañana, o ya es la tarde, en una ciudad en la que ni siquiera hay mollizna y hasta el amor se quema hasta quedar como pasto amarillo y seco, eventualmente, y progresivamente. Que la gente odie, toda la crueldad humana. Que todo se acaba, inexorablemente cada cosa bella creada en el mundo llegará a ser polvo. La pobreza. Las diez botellas de gaseosa vacías en la nevera. Los caminos no tomados, la incertidumbre, bicho vil, de nunca poder saber qué hubiera pasado de haber tomado la izquierda en lugar de la derecha, de haber subido en vez de haber bajado, o viceversa. Entiendase que caminar en reversa se traza imposible, al menos desde el campo existencial, no toquemos ya el campo físico, que no viene al caso. El olor recordado de la nicotina impregnada en tu cabello, es extraño extrañar un olor que extrañamente siempre he odiado (el olor a cigarrillo me refiero), y que ahora perfuma tus manos con un aroma de cabaña de bosque, como madera frutal o eucalipto que se quema en una fogata de la niñez en una noche de camping; bajo el mismo cielo que se extendía encima tuyo, mientras fumabas con estilo de años veinte, parada en la ventana. Las cometas que ya dejaron de elevarse, pasa agosto y la vida y todos, pero casi todo lo que se va, a diferencia de las cometas, no vuelve el próximo año. Que sea domingo y mañana lunes;  los lunes tienen un afiche de un gato que se sostiene sobre un precipicio, días que hay que aguantar. Tu dispersión y tú silencio. Que te quiera. Todas esas cosas que me hacen triste.

1 comentario:

rayuelasolvidadas dijo...

¡Cuánto tiempo sin pasar por aquí!
Y como siempre, vengo entera y me voy con la mitad rota, pero dulcemente, como un portazo después de un beso, como una lluvia intensa en la noche más triste, en fin, siempre es cálido volver a tu blog!
Ando un poco desaparecida, pero espero que no para siempre, como los cometas de la infancia, "y la vida y todos". Todo va pasando, a veces de a ratos, a veces eternamente, será que hay que exprimir cada momento y cada sensación para guardarla adentro nuestro y así impedir que el paso del tiempo arrase con todo.
Tristemente hermoso tu relato, como siempre.
Gracias :)