lunes, 9 de abril de 2012

Fin...

Es como si hubiera terminado la hermosura.
Eso le dijo ella provocando ruidos férreos,
agitando sus muñecas vestidas de grilletes.

Es como tener los ojos tontos
y una falda que no logra respirar,
que no florece con corrientes cual medusa.
Es unos pies que no recogen polvo,
como si ya no quisieran aprender.

Es como si hubiera terminado la hermosura,
repetía ella; y entonces los ruidos férreos
eran esta vez los del gatillo y el cañón.

3 comentarios:

Ío dijo...

Leí este poema el día que lo publicaste; ya entonces no supe qué decir ante sus (tus) versos, Nahuel.
Que me han gustado, y mucho, es verdad, y también lo es que me llevan hacia un pensamiento extraño.
Y es terrible lo que has escrito, es bueno, además, muy bueno, pero sigo sin poder expresar todo lo que siento.
Te felicito, y te aplaudo, también el anterior, buenos poemas escribes, sin duda lo son a mis ojos, y te agradezco tu poesía.

No es necesario que me dejes la dirección de tu blog, sé bien donde estás, yo te descubrí y desde entonces, y aunque no siempre comente, has de estar seguro de que no hay poema que quede sin leer.
Siempre es un placer, siempre lo es para mí; gracias, Nahuel.
Besos

Ío

Dafne Isern dijo...

La belleza siempre se evapora con demasiada facilidad. Es efímera como todo en este mundo. Bonito tributo el tuyo a algo tan fugaz.

Un beso muy fuerte.

Diana Ƹ̴Ӂ̴Ʒ dijo...

La hermosura del alma no tiene final, es la esencia que perdura en el tiempo.

Geniales letras, Nahuel.

Besos y mi abrazo alado para ti.