miércoles, 3 de julio de 2013

Solo un rastro...

Allá arriba, entre las horas de oficina, un cerebro calinoso.
No esperen al viejo del espejo. Nunca más.
Solo a un rastro, a una silueta dilatada;
como tela negra desgarrada en el cemento.

A través de las costillas una lanza de tristeza.
Hubo un día en que soñamos un blasón;
estábamos los dos en el corazón de una manzana
y al abrir las vistas nos inundó el aire y el óxido.

Hubo un día en que soñamos un emblema;
Y era acerca de nuestro hogar pordiosero.
Estaba yo, de rodillas sobre los ladrillos,
con las manos en el marco de cedro de la chimenea.
Intentando exhumar las sombras.
Bordando un león que ya caía derrotado.

4 comentarios:

Ío dijo...


Todo es pensamiento, rozar el ayer, quedarse dentro de la manzana, sin aire, porque el aire puede hacer que todo cambie, y vencer al león.
Así el tiempo.

Me ha gustado mucho, y siempre me gusta como escribes, la manera de decirlo.
Gracias, Nahuel.
Buen tiempo también para ti, agradezco tus palabras.
Saludos.

Ío

Leticia dijo...

No sé qué me pasa... pero los signos en mi lectura, se abalanzan y estrepitosos juegan ha decirme "algo" que no alcanzo a desencriptar. Quizá mañana, cuando el ocaso de paso a la noche en el horizonte y el murmullo de la ciudad sea como un susurro.
Un gusto saludarte Nahuel.

Ibeth Hache dijo...

Está claro que no te has retirado... me alegra.

Un saludo.

Leticia dijo...

Nahuel, te invito a la entrevista que me hizo Loli Salvador, vive en Zaragoza. En mi blog puedes bajar y en donde están los blogs que leo encuentras
-Las Cien Puertas de Eunate-. Un gusto hacerte esta invitación Beso